Llega por fin esa época maravillosa en la que todo es amor, romanticismo, grandes ramos de rosas y miraditas cómplices entre gente enamorada. Llega San Valentín, un... un... ¡un soberano asco! Ya, sí, chicos y chicas, los rockeros de pro no nos prestamos a esta festividad empalagosa donde las haya. Y casi preferimos recordarla por lo que tiene que ver con la mitología gangsteriana y cierto episodio en Chicago, que por la llamada al consumismo del centro comercial de turno y las promesas de amor eterno en tarjetita de regalo. Y, sin embargo...