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Cejillas y capos: guía básica

Raúl Barrantes
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21.08.2013
En nuestro kit básico de accesorios y repuestos para nuestras guitarras, todos tenemos una serie de elementos que no faltan nunca: púas, a kilos; cuerdas de repuesto (más nos vale); probablemente alguna herramienta para facilitar el cambio de las mismas, especialmente en situaciones de emergencia, como un clásico winder o encordador; y, tal vez, un slide, según el tipo de música que toquemos. Pero, ¿cuántos de vosotros lleva una cejilla encima?
 
Se trata, seguramente, de una de las herramientas más útiles en el mundo de la guitarra y, al mismo tiempo, de las más ninguneadas, tal vez por desconocimiento de todo su potencial, o quién sabe si, simplemente, porque muchos no acaban de hacerse a tocar con una colocada en el mástil. Sea cual sea el caso, repasemos un poco los cómos y porqués de este simpático artilugio que podrá hacerte la vida más fácil en un buen puñado de situaciones.
 
Qué es
Cabe la posibilidad de que tú, amigo lector, andes todavía un poco pez en este mundo de la guitarra. Todos hemos sido principiantes alguna vez, así que las líneas que siguen a continuación están destinadas precisamente a ti. Vamos, que si tienes más que claro qué es una cejilla, puedes pasar al siguiente epígrafe. ¡No nos lo tomaremos a mal!
 
La cejilla, también llamada “capo” (abreviatura de capodastro, y nombre genérico en inglés), no es más que una cejuela mecánica. Basadas en diferentes mecanismos de presión, al colocar una en algún punto del mástil, éste pasa a convertirse en tu “nueva” cejuela, cambiando en un momento la entonación del instrumento sin tener que cambiar su afinación. Pongamos que tu guitarra está afinada en Mi (E) estándar: coloca un capo en el tercer traste y, básicamente, la entonación pasaría a ser Sol (G) estándar. Fácil, ¿verdad?
 
Para qué sirve
Hay que tener en cuenta que la forma en que la guitarra está afinada permite que ciertas tonalidades sean más cómodas para tocar que otras. Piensa en cuántos de tus temas favoritos están en compuestos en Mi (E), La (A) o Sol (G), por ejemplo, y te darás cuenta de este sencillo hecho. Probablemente se trate, precisamente, de canciones escritas sobre una guitarra. Pero si nos adentramos en asuntos complejos, en las que entran en juego, por ejemplo, instrumentos de viento, las tonalidades son algo menos amigables para el guitarristas: Si (B) bemol, Fa (F)...
 
Estos casos suelen exigir un buen puñado de acordes tocados con cejilla (la que ponemos nosotros con el dedo) o formas complejas, con el consiguiente estrés para la mano, además de poder aprovecharnos bien poco de las posibilidades de las cuerdas al aire al ejecutar escalas. Y es precisamente en este tipo de escenarios en los que una cejilla (la mecánica): colocas el capo en el traste adecuado para adaptar la guitarra a la tonalidad requerida, y listo. Ya puedes tocar los principales acordes sin cejilla y usar cuerdas al aire.
 
En otras circunstancias, simplemente, nuestro cantante puede que necesite una manita a la hora de  entonar en condiciones ciertos temas. Muchos grandes cantantes no están realmente cómodos en una tonalidad tan usada como Mi (E). ¿Por qué no usar un capo y hacerle la vida más fácil, tocando lo mismo pero en un registro un poco más alto? Es, en definitiva, el mismo concepto que afinar medio tono o un tono completo más bajo – que para muchos vocalistas resulta una bendición -, pero al revés.
 
Tirando de ese mismo hilo, tal vez tu caso sea el de las afinaciones más graves, ya que cada vez es más común en según qué géneros tocar en D#, D o incluso C. Pero es muy posible que llegue un momento en que necesites tocar en afinación estándar. La opción obvia es llevar una guitarra extra afinada en Mi (E), pero también puede ser interesante echar una cejilla en tu bolsa y emplearla para ese tema. Si se trata de un caso puntual, y en el que el único factor sea la afinación y no otras características del instrumento (sonido, sin ir más lejos), un capo es una solución rápida que te aliviará unos cuantos kilos de peso y un bulto en el maletero de la furgoneta.
 
Y si hablamos de afinaciones abiertas, la cejilla tiene todavía más sentido. Ya que éstas implican que al tocar las cuerdas al aire tenemos un acorde concreto, resulta extremadamente sencillo pasar de, por ejemplo Mi (E) abierto a Sol (G) abierto. O de Re (D) abierto a Mi (E) o, de nuevo, Sol (G). Basta, claro, con colocar un capo en el traste correspondiente y tendremos lista otra afinación abierta para nuestro siguiente tema.
 
Cómo se usa
Realmente, el uso de una cejilla no tiene mucho misterio, pero si algunas aristas que hay que tener en cuenta. El uso ideal pasa por acoplar la cejilla lo más cerca posible del traste en el que queramos colocarla, de forma que quede firme, pero sin provocar ningún tipo de zumbido al atacar las cuerdas. Además, una presión excesiva puede provocar bendings no deseados de las cuerdas, generando desafinaciones. Las cuerdas al aire, por otro lado. deberían sonar con naturalidad, como si el capo no estuviera ahí (o lo más cerca posible). Es por esto que resultan más interesantes las cejillas que permiten ajustar el grado de presión que ejercen sobre el mástil, lo que no quiere decir que un modelo más básico no resulte ideal en tu configuración.
 
Tipos de cejilla
Llegados a este punto, no está demás repasar cuáles son los tipos de cejilla disponibles, para que no te pierdas demasiado cuando salgas a la busca y captura de tu capo. En esencia, hay tres tipos básicos:
 
La cejilla básica o “toggle capo”: que reconocerás por su diseño simple, con una parte fija de metal y base de goma – la que se planta sobre las cuerdas -, y otra móvil, normalmente una cinta de tela con una pequeña palanca de plástico, que es la que permite hacer presión y mantenerla fija. Suelen ser las más baratas, aunque el precio se ve reflejado a veces en la calidad de construcción, y en cierta tendencia a desafinar las cuerdas por la forma en que ejerce presión. Son un buen punto de partida, no obstante.
 
La cejilla de muelle o “spring capo”: la habrás visto en decenas de mástiles del mundo del folk. Es, básicamente, una pinza con la forma genérica de un mástil que se acciona mediante una manivela con muelle. Su gran ventaja, y por esto son tal vez las que más proliferan, es que puede ponerse y quitarse muy rápidamente, incluso en mitad de una canción, con una sola mano. Lo malo es que no permiten ajustar el grado de presión, y a veces son muy voluminosas.
 
Prensa C (C-Clamp): la reconocerás por el tornillo que presentan en su parte trasera, que es precisamente el que permite ajustar la presión de la cejilla. Es, seguramente, el tipo de capo más fiable y preciso, y también es muy compacto en cuestión de tamaño. Como inconveniente, es algo más trabajoso de colocar en su sitio, aunque hay algunas variantes que prescinden de tornillo y podemos ajustar la pinza con nuestra propia mano y soltarla apretando una pestañita.
 
Cejillas parciales: desde hace tiempo, algunas marcas comercializan cejillas que permiten pisar solo algunas cuerdas. Por ejemplo, para colocar tu guitarra en Sol (G) abierto, capo mediante. O, incluso, algunos que permiten elegir individualmente cada una de las cuerdas a pisar para crear tus propias afinaciones alternativas. Llamadas comúnmente “spider capo”, éstas últimas permiten un uso realmente creativo de una herramienta probada en mil y una situaciones desde hace décadas.
 
 
 
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