USA: 1-800-4GIBSON
Europe: 00+8004GIBSON1
GibsonProductsStoreNews-LifestyleLessonsCommunity24/7 Support
Noticias y Reportajes
Síguenos en
Compartir

Cinco pasos para dominar La Fuerza sobre el escenario

Raúl Barrantes
|
15.10.2013
¿Estás preparado para una lección que transformara tu presente y futuro como guitarrista? ¿Te sientes lo suficientemente atrevido como para abrir tu mente a nuevos estados de ánimo? ¿Crees que tienes los arredros necesarios para dominar La Fuerza y convertirte en todo un Jedi de las seis cuerdas la próxima vez que te subas a un escenario? Bien, joven padawan... atentamente leer deberías...
 
Vale, chistes y referencias a galaxias muy, muy lejanas aparte, hoy vamos a hablar de algo muy serio que todos, alguna vez, hemos al menos contemplado (y, con suerte, experimentado). Sí, hablamos de ese estado mental en el que tantas veces hemos visto a alguno de nuestros guitar heroes favoritos. Ése en el que parece que todo lo que tocan está perfecta y deliciosamente ejecutado, como si no requiera esfuerzo, y cada nota fuera LA nota. También hemos visto así a otros “héroes” en otros campos: deportistas que baten sus marcas competición tras competición, jugadores que encestan triple tras triple, pilotos que baten el crono vuelta tras vuelta, políticos que... No, éstos no. Jedis que desvían rayos láser con su sable de luz y los ojos vendados... ¡Estos sí!
 
En el mundo anglosajón tienen una palabra para este estado de ánimo: lo llaman “la zona”. Nosotros lo llamaríamos algo así como “estar muy a tope”. Y tiene mucho que ver con cháchara más mística (en el Zen también tienen un término para esto: satori, que viene a significar “comprensión”). En el fondo, ya que hablamos del Lejano Oriente, es aquélla que Yoda intentaba enseñar a Luke, la verdad, y que habla de vaciar la mente, pensar poco y dejarse llevar para poner el foco en lo que estamos realizando. Hoy te vamos a dar algunas claves para hacer esto que en realidad no es nada tan metafísico cuando agarres tu guitarra. Ahora sí, ¿preparado?
 
Aprende a tocar tu instrumento... y tus canciones
La primera en la frente, ¿eh? Ya os decíamos que aquí habría poca mística, así que pongamos los pies sobre la tierra. La mayoría identificamos esto de La Zona con tocar de forma expresiva – inusualmente expresiva, incluso -, con gusto, imaginación y facilidad. El primer paso para alcanzar esto tiene que ver con lo que llamaremos las Tres “Es”: ejercita, ensaya y explora.
 
Lo que queremos decir es que para visitar La Zona, o dominar La Fuerza, hay que tener las técnicas y el material dominados. No te confundas: esto no significa que solo los maestros de la guitarra puedan lograrlo. Cualquiera, independientemente de su nivel, puede alcanzar ese estado mental. Pero sí es cierto que lanzarse a tocar técnicas poco controlados puede sacarte rápidamente de él... ¡porque empezarás a pensar! Aquí es donde entra el ejercitar, y también el ensayar: cuando seas capaz de tocar tus temas con los ojos cerrados (literal y figuradamente), o afrontar un solo con plena confianza, será cuando dejes de pensar. Pensar en qué acorde venía ahora, o en qué posiciones eran las de aquélla escala. Solo con práctica y los deberes hechos, tu mente se olvidará de estas preguntas.
 
Desaprende lo aprendido
¿Nos contradecimos? No, esto es simplemente una forma de hablar de esa otra “E”: explora. Y deberíamos añadir “escucha”. Para alcanzar ese estado de “expresividad inusual”, es importante que no te pongas cercos. Sabes las canciones, tienes tus escalas y tus técnicas aprendidas. Ahora, hasta cierto punto, olvídalas y realmente déjate llevar. Intenta cosas nuevas un poco más allá de tus límites. Pero, sobre todo, toca desde las tripas, y no desde la cabeza. No pienses en qué vas a hacer, simplemente hazlo: que sean tus dedos los que gobiernen, y tus oídos los que te guíen hacia qué es lo correcto en el momento adecuado.
 
No pienses... ¡relájate!
Aún a riesgo de repetirnos, ésta es en realidad la clave. Para dominar La Fuerza, lo único en lo que tienes que pensar es en la música que te rodea, no en la siguiente frase que vas a tocar. Es algo que todos hemos sufrido: estás tocando como un dios de oro, y, de repente, un pensamiento cruza tu cabeza. Desde qué venía a continuación, hasta podré tocar esta frase o, incluso, qué bien estoy tocando esta frase. O, demonios, ¡tal vez te hayas puesto a pensar en la lista de la compra! Es entonces cuando llega el error que te saga de La Zona y te hace sentir pequeñito y vulnerable sobre el escenario durante un momento... o el resto de la actuación.
 
Lo mejor que puedes hacer es vaciar la mente, en el sentido de no dejar que determinados pensamientos te lleven a otra parte. Córtalos en seco si aparecen, oblígate a escuchar en su lugar. Y olvídate de los fallos: todos los cometemos, y la audiencia ni se entera la mayor parte de las veces. Por no decir que el mundo del rock está lleno de fallos que han llegado a convertirse en auténticos hitos. El fallo puede ser bello, pero un guitarrista al que se le nota que está pensando constantemente en ellos, no.
 
Échale imaginación: visualiza
Recuerdo que cuando era joven, en alguna de aquellas infames clases de educación física, el amable torturador que llevaba la etiqueta de “profesor” me dio en realidad uno de los mejores consejos que nunca nadie me haya ofrecido. Teníamos que saltar un potro (qué tiempos, ¿eh?), y, tras algunos intentos fallidos, el profesor se me acercó y me dijo: “cuando comiences a correr, no pienses “no, no, no”, piensa con todas tus fuerzas que sí lo vas a conseguir.” ¡Y funcionó! Lo pude comprobar muchas veces: si acometías el salto con un no en la cabeza, las cosas iban mal, pero, ¡ay, si hacías justo lo contrario!
 
Aunque esto no es completamente infalible, ni tan siquiera sencillo de hacer, nos da otra pista de cómo afrontar el estado mental adecuado. Visualizarnos a nosotros mismos haciendo bien las cosas, nos ayudará a realmente hacerlas bien. Algo que también vale para preparar cada bolo: intenta visualizarte tocando a la perfección ese solo que se te resiste mientras haces otras cosas en tu día a día (en el gimnasio, paseando al perro...). De algún modo, tu mente estará trabajando en la guitarra, aunque no la tengas encima, y eso, te lo aseguro, se trasladará luego a tu forma de tocar. Afronta los momentos previos a un concierto de la misma forma: huye de los nervios visualizando los momentos claves de la actuación saliendo bien.
 
Busca tu mejor tono
Por último, y poniéndonos más técnicos, aprovecha la prueba de sonido para conseguir escucharte como realmente quieras. Todos hemos comprobado que cuando nos gusta el tono que emana de nuestros altavoces, somos capaces de tocar mejor. Y como los guitarristas somos bastante esclavos de nuestro ego, y por tanto, y precisamente por ello, muy vulnerables a él, invertimos tanto y tanto tiempo intentado sonar mejor. Por tanto, hacerlo también durante la prueba de sonido es parte de ese proceso de llegar al estado de ánimo adecuado: no tener que pensar en que nuestro tono es un horror, o, sencillamente, de tener que forzarnos para escucharnos sobre el escenario porque la monitorización es terrible, ayuda en ese proceso de “no pensar” que nos llevará a La Zona.
 
Si escuchamos todo bien, y si tenemos nuestro material dominado, y conseguimos concentrarnos únicamente en la música, y dejamos el miedo y las dudas a un lado, y nos olvidamos de nosotros mismos por un rato, cuando la energía fluya sobre el escenario, seremos capaces de dominar La Fuerza. Nos convertiremos en auténticos Jedis de la guitarra, aunque solo sea durante un efímero pero precioso y revelador momento. Merece la pena intentarlo.
 
blog comments powered by Disqus