Hemos visto en varias ocasiones algunos trucos y consejos para lidiar con nuestras guitarras cuando llega el momento de la grabación: qué micros usar, dónde grabar, cómo hacerlo, algunas técnicas microfónicas. Sin embargo, hay una pregunta recurrente, cuando de seis cuerdas y producción se refiere, para la que todo el mundo busca una respuesta cual pez lanzando bocanadas fuera del agua: ¿cómo consigo que mis guitarras suenen grandes?
 
Para los que no tienen los recursos de grandes estudios, ni la experiencia de los grandes técnicos e ingenieros, conseguir que las guitarras grabadas suenen más grandes que la vida misma, como en todos esos discos que cada día pinchamos en nuestras casas, puede parecer una cosa casi inaprensible, como magia vedada solo para unos pocos, y por la que muchos estarían dispuestos a vender su alma... ¡y hasta su Les Paul!
 
Por suerte, no hay que ir tan lejos (¡la Les Paul no, hombre!). Aunque ha de ir por delante que conseguir esas guitarras grandes es toda una combinación de experiencia y muchas horas de trabajo a las espaldas grabando y mezclando, aquí os vamos a dejar unos cuantos truquitos de estudio para que podáis acercaros más a ese sonido “bigger than life” que necesitan vuestras pistas de guitarra.
 
 Doblar guitarras en la grabación
Esto es un clásico indiscutible y algo que tú, y tu guitarrista, si no eres tú mismo, deberías dominar cuanto antes. La idea es que, si quieres guitarras grandes, grabes guitarras grandes. Y una buena forma pasa por captar varias tomas de las mismas partes, tocadas con la mayor precisión posible. No hace falta comenzar a sudar: por mucho que lo intentéis, las interpretaciones no serán 100% exactas, porque no somos máquinas. Pero esto es precisamente lo que querremos conseguir: las pequeñas diferencias entre una y otra, cuando coloquemos cada una de las dos tomas abiertas en el espectro estéreo (100% Left, una, y 100% Right, otra, por ejemplo, o al gusto), crearán ese efecto de estar escuchando una guitarra descomunal. Cuanto más clavadas sean cada una de las partes de guitarra dobladas, el efecto estará mejor conseguido, ya que la idea es que no se distinga realmente que hay dos guitarras sonando, sino solo una, gigantesca.
 
Si, además, juegas con diferentes tipos de guitarra, amplificador, ecualizaciones o grados de distorsión en cada toma, el efecto psico-acústico será mucho más rico.
 
Usar micros de ambiente... ¡y aplastarlos!
¡No! ¡Espera! No nos estamos refiriendo a nada físico. Bueno, físico sí, pero no corporal. Vamos, que no coloques micros de ambiente para grabar tus guitarras y te dediques a lanzarles cosas pesadas encima. ¿No te das cuenta de que esto no tiene sentido? ¡Era solo un (mal) chiste de juntaletras!
 
A lo que nos referimos es a comprimirlos mucho (lo que en estudio se llama comúnmente “aplastar”). La idea es que, a la hora de grabar, uses el sonido directo y cercano habitual (el clásico 57 a pocos centímetros del cono, para empezar), pero también captes el sonido ambiente de la sala - especialmente si ésta suena bien - con micros, normalmente, de condensador. Puedes así lograr un sonido de guitarra más rico, aunque al grabar mucha sala, tenderá a irse un poco hacia atrás en la mezcla. Aquí es donde entra la compresión: comprime generosamente la pista de ambiente, y lograrás un sonido mucho más grande.
 
Y si quieres refinar la técnica todavía más, usa el sidechain del compresor que has empleado sobre la pista del micro de ambiente para enlazarlo con la pista de voz. De esta forma, cada vez que entre el vocalista, el ambiente bajará, dejándole espacio, y volverá a subir, y crecer, cuando no haya voces.
 
Doblar guitarras durante la mezcla
Si no pensaste en asegurarte un par de buenas tomas de guitarra para emplear la técnica de doblarlas y abrirlas en estéreo, cuando llegue el momento de la mezcla aún puedes emular este efecto. ¿Cómo? Con delay. Es un truco que viene usándose desde hace décadas, y que pasa por ubicar tu pista de guitarra grabada en un lado del estéreo, hacer un envío de esta pista a un delay, y panear el retorno del delay en el lado opuesto. El tiempo de retraso del delay no hace falta que sea muy grande, y podrás jugar con el que más te emocione. Un buen punto de partida es quedarse por debajo de los 100 ms y, a ser posible, calcular el tiempo de delay para que vaya con el tempo de la canción. Conseguirás un más que aceptable sonido “más grande que la vida”, y tiempos tan bajos como 12 ms, por ejemplo, crearán un efecto de dos personas tocando al unísono... ¡o casi!
 
Experimentar con delays
No es ésta la única forma en que un buen delay puede ayudarte a que tus guitarras suenen enormes. Por ejemplo, puedes emplear un delay estéreo, de forma que en cada lado el tiempo de retraso sea diferente. Pongamos, 25 ms en L y 50 ms en R. Esto da unos resultados espectaculares, por ejemplo, para esos solos que paneas al centro, creando en el oído del oyente un único y gran sonido de guitarra.
 
Pero no solo en estéreo puedes lograr ese efecto de grandeza. Precisamente con un delay puedes conseguirlo también en mono. Sigue este consejo: panea tu guitarra al centro, envíala a un delay mono (empieza con unos 25 ms) y panea su retorno también al centro. Con las dos pistas en el mismo espacio sonoro, ve subiendo progresivamente el fader del delay hasta que la guitarra de repente crezca cual Bruce Banner cabreado. Ajusta al gusto y, voilá, tienes un gran gigante verde de seis cuerdas sin tener que abrir pistas en estéreo.
 
Experimentar con reverbs
Creando un espacio en torno a tu guitarra grabada también puedes hacerlas aparecer más grandes. Es decir, usando una reverb. El objetivo aquí no es ahogar la pista en reverberación, enviándola al fondo, sino emplearla cuidadosamente para otorgarle más lugar en la mezcla y una mayor dimensión. Por ejemplo, un truco productor e ingeniero Bobby Owinski (que encontrarás en su libro The Mixing Engineer's Handbook) pasa por usar una reverb en mono, bajar su decay (el tiempo de reverb) hasta el mínimo posible, y panear cada pista (guitarra y su reverb) en posiciones opuestas. Aumentando progresivamente el tiempo de decay encontrarás esa grandeza que buscas.
 
Otra opción que ofrece el propio Owinski, más en la línea del sonido Van Halen, es emplear una reverb plate o chamber con nada menos que 2 segundos de decay y unos 120 ms de predelay (calculado al tempo de la canción), y panear ésta ligeramente opuesta a la guitarra.
 
Emplea estos consejos como punto de partida e inspiración, y encuentra tus propias fórmulas. ¡Y no dejes de compartirlas con nosotros!