¿Repasamos la lista de imprescindibles para tu próximo concierto? Veamos: llevas tu ampli, tu guitarra y tus pedales. Check. Cuerdas de repuesto por si hay una emergencia (cuando no, directamente, una guitarra extra). Check. Herramientas para cambiar las cuerdas a toda velocidad. Check. Púas de sobra. Check. Cables de repuesto, para el instrumento y los pedales. Check. Pilas nuevas en los que corresponda y de recambio por si al bajista se le ha olvidado las suyas (algo demasiado habitual...). Check.
 
Aparentemente está todo. Pero... ¿lo está? Ya te decimos nosotros que no lo está. En esa lista básica falta un elemento que fácilmente podría convertirse en el auténtico salvador de un concierto: la cinta americana. Un producto muy poco musical pero que, la experiencia nos lo ha enseñado, puede llegar a ser el mejor amigo del músico.
 
Existen en realidad dos tipos: la cinta americana propiamente dicha (duct o duck tape, en inglés), y la cinta gaffer. La primera es la más común, aunque ambas se caracterizan por ser fácilmente rasgables con la mano, tener una adherencia y resistencia descomunal y, al mismo tiempo, despegarse con facilidad. La principal diferencia es que la cinta gaffer se quita algo más fácilmente y no deja residuos, algo que la ha convertido en básica en platós, escenarios y montajes de más diverso pelaje. Sea cual sea el caso, hay un dicho bastante habitual que viene a decir que existen dos tipos de músicos en directo: el que lleva cinta americana, y el que termina corriendo a su casa a buscarla. ¿Quieres saber por qué?
 
Evita que tu guitarra se suicide
Si no puedes gastarte el dinero en unos enganches de seguridad como mandan los cánones para tu adorada guitarra, y temes que ésta se suelte de la correa y salga volando en los momentos más intensos de tu actuación, o caiga a plomo sobre las tablas en el momento menos pensado, harás bien en recurrir a la cinta americana. Lo habrás visto decenas de veces en conciertos y en vídeos musicales, la clásica guitarra forrada de cinta allí donde la correa la sostiene. Lo cierto es que, aunque un poco guarrete, es un sistema 100% seguro: jamás se te caerá, te lo aseguramos. Y, además, da un look un tanto punk que tampoco está nada mal, si es que ése es tu rollo.
 
Permite anclar una batería al suelo 
En serio. Así de potente es la cinta americana, y lo puedo afirmar por experiencia propia. Recuerdo un concierto en el que nos dejamos la típica manta que se coloca debajo de la batería para evitar que ésta haga excursiones no deseadas cuando el animal de tu baterista golpea el bombo como si en lugar de marcar el ritmo tuviera que hacer una prospección en busca de petróleo. Se trataba, además, de un suelo  de parquet bien encerado en un salón de actos. ¿La solución? La fijamos al suelo con cinta americana, forrando las patas del bombo y todos los elementos que podrían resbalar. Nada se desplazó ni un mísero milímetro...
 
Reparaciones eléctricas provisionales
Un cable roto es algo fácilmente subsanable si tu lista de “por si acasos” se parece a la del primer párrafo. Pero, ¿qué me dices de dos cables rotos? ¿O de un cable interno en un pedal o un instrumento (especialmente si es activo)? Éstas cosas pasan, y siempre en el momento menos adecuado (como cuando estás de gira, has pecado de novato y, además, todas las tiendas están ya cerradas para buscar una solución pagando). Es ése el momento en el guitarrista se convierte en el héroe, pero no por los solos, sino por llevar ese bendito rollo de cinta americana con que empalmar, aunque sea provisionalmente, una conexión eléctrica. ¡Tú tienes que ser ese tío!
 
Para disimular cables, y evitar accidentes
Otro de los usos más comunes y, aunque parezca una tontería, vitales de la cinta americana o gaffer: ocultar tiradas de cable en el escenario o en el local en el que tenga lugar el concierto. No solo es que quede todo más aseado y estético, es que si dedicas un rato a sellar con cinta los cables que recorren el suelo, podrás evitar más de un accidente que, según el caso, puede ser fatal de necesidad. No nos referimos a muerte y destrucción apocalíptica, pero sí a un tropiezo que puede acabar contigo de cabeza entre el público o, con tu guitarra aplastada contra el suelo. Por ejemplo. No tropezar, he ahí la cuestión.
 
Tratamiento de micrófonos
¿Harto de que ese micrófono se venga abajo cada vez que te acercas a él para cantar? Pues dale un buen tratamiento de cinta americana y te aseguramos que no se volverá a mover de su posición por muy tímido que sea. Lo mismo con pies de micro rebeldes (¡la pesadilla de cualquier técnico!): usa y abusa de la cinta americana para poner a cada uno en su sitio.
 
Sujeta púas “do it yourself”
¿Cansado de tener que correr hasta tu ampli para coger una púa en un momento de necesidad? ¿Demasiado pobre para comprar un sujeta púas de ésos adhesivos, o de los que se colocan en un pie de micro? Usa un trozo de cinta americana en algún lugar al alcance del cuerpo de tu guitarra, y coloca ahí tus púas de emergencia. Fácil, accesible y desechable tras cada concierto.
 
Fijar el setlist al suelo
Y terminamos con un clásico, este sí, absolutamente indispensable: fijar ese folio con el setlist al suelo del escenario, bien visible. ¿Acaso crees que una hoja suelta durará demasiado tiempo en su sitio sin ayuda? Recuerda: la cinta americana es tu amiga.