USA: 1-800-4GIBSON
Europe: 00+8004GIBSON1
GibsonProductsStoreNews-LifestyleLessonsCommunity24/7 Support
Noticias y Reportajes
Síguenos en
Compartir

Cómo exprimir tu Les Paul al máximo

Raúl Barrantes
|
17.07.2013
Todos estamos enamorados de nuestra Les Paul (y de nuestra SG, nuestra Flying V, Explorer... o cualquiera de todas esas guitarras Gibson que tenemos siempre al alcance de la mano... ¡cómo no!). Pero, ¿sabemos cómo sacarle el máximo partido? Está claro que la Les Paul es un maquinón de rock. No es solo que nos lo hayan contado, y que lo hayamos escuchado en cientos de discos. Es que hemos podido comprobarlo en primera persona, ¿verdad? Pero... ¿cómo tocas tu Les Paul?
 
El buque insignia de esta casa es una herramienta ultra-versátil, aunque en general se le asocie con unos sonidos determinados. A fin de cuentas, cuenta con un infinitas posibilidades a poco que uno aprenda a usar sus controles: dos de tono y dos de volumen, uno de cada por pastilla. Y aquí es a donde vamos con este artículo: puede parecer poco, pero las posibilidades sonoras que ofrecen esos cuatro potes son enormes. Así que volvemos a preguntar: ¿cómo tocas tu Les Paul?
 
No son, somos, o hemos sido pocos los que colocamos el selector en la pastilla del puente, subimos el volumen, logramos ese tono celestial con ayuda de un buen ampli de válvulas, y nos lanzamos al vacío sin preocupaciones, sabiendo que todo está bien. Y, es cierto, lo está. Pero con cualquier guitarra con la misma configuración que una Les Paul (una SG, sin ir más lejos), con esas opciones de control, tal vez estemos derrochando posibilidades. Solo hay que ver a grandes guitarristas, los que identificamos precisamente con este instrumento, como Jimmy Page, un maestro en exprimir el paisaje sonoro de una Les Paul, para darnos cuenta. Y aquí es donde vamos a afinar, precisamente en el cómo tocar tu Les Paul. Sin interrogantes.
 
La pastilla del mástil, esa gran olvidada
No solo es muy común ver a guitarristas más jóvenes (y no tanto) que colocan sus potes al 10, y rockean sin mirar atrás (¡o abajo!). Es también habitual que la pastilla del mástil reciba poca atención. Y aquí es donde nuestro consejo de hoy puede cambiarte la perspectiva sobre tu Les Paul completamente.
 
En el momento de enchufarte y configurar tu sonido a través de los controles de EQ de tu ampli, buscando ese sonido base, no lo hagas a partir de la pastilla del puente sino, al contrario, ¡hazlo con la del mástil! Es más, ten en cuenta que, con un buen ampli de válvulas, tus potes de volumen no solo controlarán cuán alto suenas, sino también cuánta saturación consigues. De esta forma, la idea que proponemos no pasa por lograr tu sonido crunch con la pastilla del puente en plan “set and forget”, y ya usarás un pedal para apretar o levantar más el sonido si es necesario al llegar un solo. Lo que buscamos aquí es un poco más refinado, de forma que tengas más opciones simplemente desde tu guitarra, sin otros complementos.
 
Por tanto, parte de la pastilla del mástil, con el volumen de la guitarra al 10, y busca lo que sería tu sonido solista. Una vez encontrado, pasa a la pastilla del puente. Seguramente sonará todo un poco chirriante, así que baja el control de tono de tu Les Paul para controlar los agudos, y lograr lo que sería tu otro tono solista, con esa pastilla. Y ahora es cuando ocurre la magia...
 
Con los controles de volumen podrás ahora reducir la ganancia de estos dos sonidos, para lograr lo que sería tu tono rítmico, con una u otra pastilla. De hecho, lograrás toda una paleta de sonidos simplemente controlando la cantidad de volumen, desde tonos limpios o casi limpios, a ligeras overdrives, sonidos crunch en toda regla, saturaciones gordas pero controladas o distorsión desbocada según hasta dónde hayas llegado con el primer paso (párrafo anterior).
 
Yendo un poco más allá, y si el pasar de un sonido a otro rápidamente girando el pote de turno se te hace complicado (puede serlo hasta que automatices completamente el movimiento necesario), este juego puede enriquecerse aún más, o simplificarse, según se mire, cambiando de pastilla: busca un buen tono rítmico bajado el volumen de tu pastilla de mástil, y salta a un sonido lead simplemente cambiando a la pastilla del puente. O al revés. ¡O pasa de limpio a saturado simplemente usando el selector de pastillas, sin necesidad de tener un ampli multicanal!
 
Posiciones intermedias
Para hacerlo todo más divertido, tenemos por supuesto las posiciones intermedias, en las que entran en juego a la vez las dos pastillas. Aquí, las posibilidades se multiplican según ajustes los controles de tono y volumen de cada una de ellas. Por ejemplo, parte de tu sonido rítmico en la pastilla del puente (que suele ser en torno al 6-7 del control de volumen, según hayas configurado el 10), y elige la posición media de pastillas con el volumen de la de mástil a cero. Comienza a subir el volumen de ésta e irás comprobando cómo aparecen diferentes sonidos.
 
Uno muy práctico es aquél en el que comienza a intuirse la pastilla del mástil, pero predomina sin duda la de puente. Básicamente, imagina un “puente al 8 – mástil al 4”: aquí, el sonido será básicamente el de la pastilla de puente, pero engordado por la del mástil, de forma que sonará más amplio, más... lleno. Si sigues subiendo el volumen, alcanzarás, por supuesto, esos tonos casi nasales que son característicos de la posición intermedia, que, además, estarán mucho más definidos si nos hiciste caso al principio y ecualizaste tu ampli a partir de la pastilla del mástil, y no la del puente.
 
La cantidad de opciones es, pues, enorme. Especialmente si partimos de una base que nos permita aprovecharlas todas (mástil, mástil, mástil...). Si te fijas en vídeos de guitarristas como Page, Clapton, o Gary Moore, comprobarás cómo controlan constantemente su sonido ajustando los controles y el selector de pastillas de la guitarra. Todos los sonidos (bueno, casi) están ya ahí. Sin necesidad de más ayuda que lo que tu Les Paul incluye ya de serie. ¿No es maravilloso?
blog comments powered by Disqus