¿Cansado de cargar con pedales de concierto en concierto, tener que conectarlos uno a uno, revisar pilas y tener que desparramarlos por el suelo sin demasiado orden? ¿Agotado de sufrir cómo se mueven de su sitio al mínimo entusiasmo sobre las tablas si no llevas un cable extra-largo o pisas demasiado fuerte? Bienvenido a tu nueva necesidad: una pedalera.
 
Sí, precisamente eso que te permitirá llevar tus pedales ordenados, asegurados, pre-montados y enchufados, facilitándote la vida y, por qué no, arruinándotela al mismo tiempo porque te resultará todo tan cómodo que, demonios, podrás llevar más pedales a tus shows. Tranquilo, no hace falta que nos lo agradezcas.
 
Hay dos aspectos principales que debes tener en cuenta cuando quieres montar tu propia pedalera. Por un lado, el aspecto más etéreo del tono: qué efectos necesitas, cuáles simplemente quieres, y cómo colocarlo todo para que tu sonido sea el que realmente buscas. Y, por otro, está el apartado puramente logístico: dónde y con qué monto la pedalera, qué cables uso para conectar pedales, cómo los alimento, etc.
 
En lo primero no vamos a extendernos, ya que tenemos otros artículos aquí mismo donde hemos hablado de ello. Solo unas líneas generales que se pueden resumir en una máxima: menos es más. Cuando se trata de tono, pedales y, por tanto, circuitos eléctricos, cuando menos cable tenga que recorrer tu señal, más pura será. Si de lo que se trata es de conservar el timbre de tu instrumento, claro... Esto incluye metros de cable, propiamente dicho, y circuitería de pedales. Por tanto, intenta que todos los efectos que llevas a tus conciertos sean imprescindibles, evitando así colorear tu señal demasiado simplemente porque sí. Lógicamente, también te recomendamos comprar cable de la mejor calidad posible, tanto para conectar tu instrumento y ampli con la pedalera, como para enchufar cada pedal entre sí. Si es una opción viable, más vale no escatimar en gastos, ya que mejorará tu sonido pero también la fiabilidad de todas tus conexiones.
 
Otro aspecto de este apartado sería el orden de tus pedales. Para esto hay cientos de escuelas y tendencias que van cambiando de vez en cuando. Lo generalmente aceptado es que tu afinador aparezca pronto en tu señal (para evitar que un efecto pueda afectar a su lectura), así como pedales tipo vintage, que necesitan “ver” bien de cerca las pastillas de tu guitarra: fuzz, vibe... Si usas fuzz, ten en cuenta también cómo interactúa con tu wah-wah (si lo usas), ya que ambos deberían estar al principio, y un wah frente a un fuzz a veces provoca efectos no deseados. Tras éstos vendrían, habitualmente, tus boosters, overdrives y distorsiones, ordenados a tu gusto, según interaccionen entre ellos y los sonidos que quieras conseguir. Y a partir de aquí todos los efectos que “pintan” sobre tu señal: chorus, flanger, phaser, armonizadores, y, al final, delay y reverb (aunque, si puedes, sería interesante usar estos en el loop de efectos de tu ampli). 
 
De todos modos, el único orden correcto para los pedales, es aquél que te permita conseguir los sonidos que buscas. Así que lo que toca es probar, probar y probar decenas de posiciones hasta obtener el orden que te satisfaga, teniendo en cuenta que, cuantos más pedales emplees, más compromisos serán necesarios.
 
El otro apartado del que hablábamos, el puramente logístico, mucho nos tememos que también puede convertirse en un inmenso océano de posibilidades. El objetivo de montar una pedalera es tener todos tus pedales pre-montados, seguros y accesibles. Así que el primer paso consiste en elegir la superficie sobre la que montarlos. 
 
Para esto existen muchas opciones comerciales: fabricantes que ofrecen tablas o superficies, de diferentes materiales y tamaños, como base para tu pedalera. La ventaja es que ya vienen hechas, que la manufactura suele ser buena, que incorporan protecciones para el transporte (como flight-cases o  bolsas protectoras), que suelen estar hechas de materiales muy ligeros (aluminio) y a veces vienen con extras interesantes. Como las que incluyen fuente de alimentación, una inclinación determinada para acceder a todos los pedales, o un diseño que facilita las conexiones por debajo de propia superficie, mejorando la estética y evitando accidentes.
 
Lo malo es que el tamaño está predefinido por el fabricante, lógicamente, con lo que tendrás que amoldarte al espacio que te dan, que no tiene por qué ser necesariamente el que quieres, al alza o a la baja. La solución sería, pues, el fabricarte tú mismo tu pedalera. No es difícil, ya que con un poco de maña y un puñado de materiales baratos de cualquier gran almacén de bricolaje puedes tener la tuya hecha en pocas horas. Nuestra recomendación es elegir material ligero para la superficie principal (contrachapado, aglomerado), y usar listones y/o pequeñas patas de goma (que, además, evitan que resbale) para inclinarla y facilitar el acceso a todos los pedales.
 
Podrías partir, por ejemplo, de un estuche de teclado (que son baratos), si necesitas muchos pedales, que te servirá luego como caja protectora. O de un maletín que tengas en casa, a partir del cual fabricar la tabla de la pedalera con las medidas que necesites y encajen en la funda o caja protectora que hayas elegido (a la que puedes pegar espuma protectora si es necesario). Ensambla la pedalera, dale un buen acabado (una mano de pintura negra, por ejemplo, para que pase desapercibida en el escenario), y ya puedes empezar a echarle pedales encima.
 
A la hora de fijar éstos a tu pedalera la mejor opción sigue siendo el velcro. Velcro negro con el que puedes forrar la superficie de la pedalera, y pegar tiras en la base de los pedales. Es muy seguro, y fácil de quitar de tus efectos si en algún momento necesitas deshacerte de ellos. 
 
Finalmente, nos parece indispensable para rematar la faena una fuente de alimentación. Diferentes fabricantes ofrecen algunas de altísima calidad, por precios que se amortizan rápido, si tenemos en cuenta lo que cuestan las pilas y el disgusto que pueden provocar con su tendencia a agotarse en el peor momento posible. No uses pedales a pilas en una pedalera siempre que sea posible, ya que el simple hecho de tener conectado un jack a su entrada hará que ésta vaya vaciándose. Si tu arsenal es modesto, una simple regleta pegada también con velcro en la misma pedalera con los adaptadores de tus pocos pedales conectados, también te ofrecerá la misma estabilidad y seguridad.
 
¡Y ya está! Recuerda en tus decisiones que el objetivo es poder transportar todos tus pedales de una forma segura, que el montaje antes del concierto sea rápido (echar la pedalera al suelo, enchufar y listo), y que todos los pedales estén asegurados (y no salgan disparados al menor pisotón) y fácilmente accesibles. Ah, sí, claro: precisamente por esto, ¡no los juntes demasiado! A no ser que tengas pies de bailarina...