Fue tu primer amor verdadero. O, como mínimo, tu primer rollete serio. Y ahora... ¿dónde la tienes relegada? Hay muchas posibilidades de que la tengas guardada en su funda, metida en un armario, y no le hayas prestado atención en años. Tal vez, incluso, ya le dijiste adiós hace tiempo y la viste partir con, esperamos, dolor en tu corazón. En el mejor de los casos, le harás un poco de caso de vez en cuando, o la habrás dejado encargada de enseñar a tus hijos o algún sobrino todo aquello que te enseñó a ti...
 
Vale, eso último ha sonado demasiado raro, así que dejemos la metáfora. Hablamos, por supuesto, de tu primera guitarra. Ésa que probablemente recibieras como regalo algunas Navidades, o por tu cumpleaños, tal vez como parte de uno de esos starter pack que, cuando uno ya lleva algo de rodaje guitarrero, se queda pequeño en cuestiones de tono y comodidad más pronto que tarde. Sin embargo, si eres de los que sigue guardando ese primer instrumento por cuestiones de nostalgia, te conviene saber que hay unas cuantas mejoras, en algunos casos poco costosas, que pueden convertirlo en una guitarra completamente digna y fiable tanto para el directo como el estudio. ¡No la dejes languidecer y resucítala para el trabajo diario!
 
Pastillas
Se trata seguramente de la primera parada y la más obvia cuando de mejorar un instrumento se trata. Especialmente cuando hablamos de la típica guitarra barata de principiante. Éstas suelen venir con pastillas  perfectamente funcionales de serie, pero que en realidad ofrecen poca calidad en términos de personalidad o dimensión. Así que, ¿por qué no empezar por aquí?
 
Reemplazar un par de pastillas puede ser muy caro, o realmente barato. Y todos los fabricantes ofrecen información suficiente en las especificaciones de cada modelo para que puedas hacer tu elección en función del tipo de sonido que busques, si quieres que empujen más o menos tu ampli, si las prefieres más gordotas o más brillantes, etc. Investiga todos los frentes, o déjate aconsejar por tu lutier habitual si no vas a hacer tú mismo el cambio. Notarás una mejora instantánea.
 
Electrónica
No todo acaba en las pastillas en cuanto a electrónica se refiere en una guitarra eléctrica. Y no son éstas las únicas implicadas en cómo suena tu guitarra. Una revisión completa de todas las tripas de tu instrumento pueden darle un empujón muy notable también en cuestiones de sonido: condensadores, cableado, potes, jacks... son todos componentes que pueden dar vida nueva a tu guitarra si los cambias por piezas de buena calidad. Puedes aprovechar, además, para hacer algunas modificaciones interesantes, como el conocido cableado tipo años 50, o la inclusión de un condensador en el circuito de volumen, mods ambos que permiten que el contenido en agudos no disminuya al bajar el pote, y su utilidad como “control de ganancia” sea mucho mayor.
 
También podrías aprovechar, si tu guitarra monta humbuckers, para instalar un switch coil split, que te permitirá convertir alguna de las pastillas en una single coils y aumentar las posibilidades tonales del instrumento. Algo que ni hubieras soñado (probablemente tampoco apreciado, todo sea dicho) el día que te la regalaron...
 
Herrajes
Las instrumentos baratos tienen un punto flaco bastante notable, aún para quien no tiene los oídos demasiado desarrollados: los afinadores. ¡Demonios, a veces es una misión imposible y desesperante el mantener nuestra primera guitarra afinada! Así que, nada, manos a la obra: elige unos buenos afinadores y sustituye sin miramientos aquellos que venían de serie cuanto antes. Será un billete directo para sentirte mucho más cómodo con ella, y convertirla en un instrumento útil y fiable.
 
Ganarás también mucha estabilidad en la afinación si sustituyes la cejuela, un auténtico agujero negro en muchas guitarras de calidad cuestionable. Y, para rematar la faena, un cambio de puente puede hacer también maravillas.
 
Pintura
No subestimes la influencia de la pintura en el tono de tu guitarra. Si te lías a hacer modificaciones y aún así no acabas de lograr tu objetivo, baraja la posibilidad de re-pintar tu instrumento. Aunque, probablemente, este sea un trabajo que debas encargar a un especialista. Pero si eres un valiente, tienes donde hacerlo en tu casa, y estás seguro de que no te olvidarás de usar mascarilla y seguir todas las medidas de seguridad (no te dejes los pulmones por el camino)... ¡a por ello! Ya de paso, podrás librarte de ese acabado espantoso que se gastan algunos instrumentos para principiantes... o del que tus padres decidieron que era mejor para ti... ¡sin siquiera mirar los posters de tu habitación!
 
Mástil
Por último, el mástil de tu guitarra seguramente requiera una buena dosis de atención. Para empezar, tendrás que realizar los ajustes de diapasón de rigor. Pero es más que probable que el instrumento requiera un repaso, cuando no un cambio directamente, de los trastes. Éstos se desgastan a lo largo del tiempo, y si ya de entrada puede que no fueran demasiado decentes, el paso del tiempo y las horas echadas encima practicando acordes de cejilla infernales y patrones de pentatónica indescifrables pueden haber hecho estragos en ellos sin que seas del todo capaz de identificar que el problema es precisamente ése. Te aseguramos que un buen trabajo puliendo o cambiando los trastes hará que tu guitarra parezca otra. Y si la cosa es irreparable, siempre puedes hacerte con un mástil nuevo y cambiarlo completamente.
 
Sí, todo esto hará que tu primera guitarra sea un poco menos ella. Pero el factor nostalgia seguirá contando, no te preocupes. Solo que podrás usarla sin miedo en tu próximo concierto, aunque hayan pasado 20 años.