En el mundo de la guitarra hay, seguramente, dos categorías principales de guitarristas. Están, por un lado, aquéllos que no tienen intención de mirar más allá del mástil (figuradamente, vaya), y se concentran en ser todo lo mejor posible en su instrumento. Dentro de unos parámetros de género e intención, entendámonos: ser todo lo mejor posible no tiene por qué ser lo mismo para un guitarrista en un grupo de punk-rock, que para alguien metido en la escena de rock progresivo. Pero sí comparten la idea de “tocar” como su objetivo y tarea única y principal.
 
Luego están los que, por uno u otro motivo, alternan sus labores a las seis cuerdas con otras funciones en una banda. Normalmente, cantar. Ya sea hacer coros o segundas voces, o asumir el papel de cantante solista, hay muchos guitarristas que combinan ambos artes, con mayor o menor fortuna. Esto no quiere decir que no intenten a su vez ser lo mejor posible en cada uno de estos ámbitos (¡acabáramos!), pero el equilibrio necesario entre estas dos tareas, que a veces obliga a entrenar manos y mente a conciencia para no acabar tarado o, peor, trabado, implica ciertos compromisos inevitables. Tanto, que muchas veces una de las dos tareas se resiente. Especialmente el cantar, siempre que hablemos de guitarristas que cantan (y no de cantantes con guitarra...), que no pocas veces llega a convertirse en todo un talón de Aquiles.
 
Por tanto, para que la fortuna de la que hablamos hace tan solo unas líneas se decante hacia el lado “mayor”, y no el “menor”, aquí os dejamos unos cuantos consejos para que saquéis el máximo partido a vuestras habilidades cuando afrontéis el momento de cantar al mismo tiempo que tocar. No serán tan valiosos como unas buenas clases de canto, seguro, pero son un buen comienzo.
 
Interioriza tus partes
Dicho así, suena realmente mal. Pero no nos referimos a nada anatómico, tranquilidad. Hablamos de que, antes de lanzarte a la aventura de cantar y tocar sobre un escenario, te asegures de tener completamente dominado lo que tengan que hacer tus manos. Uno de los mayores retos suele venir de tocar algún riff o figura que no esté clarísimamente relacionado con la melodía vocal por cuestión de ritmo, acentos, etc. Para superar este escollo tan habitual, solo hay un truco: practicar. Mucho. Toca tus partes a la guitarra hasta que las tengas tan interiorizadas que no necesites pensar en ellas ni un solo instante. Solo así conseguirás independizar tus manos de tu garganta.
 
La postura del cuerpo
Es importante cuidar la postura a la hora de cantar. Esto es tan sencillo de comprender como probar a cantar en diferentes posiciones: de pie, sentado, tumbado en el suelo... Notarás pronto que unas facilitan más que las otra la proyección de tu voz, con lo que, sobre el escenario, deberías tener también tener en cuenta. Ya, ya sabemos que no es lo más común que acabes tirado por el suelo tocando la guitarra y arrimando la boca a un micro para cantar, pero vigila que tu “pose de escenario” te haga la vida más fácil al cantar, y no al contrario: espalda recta, postura relajada, con el peso del cuerpo bien asentado... No, seguramente, colocar un pie sobre el monitor de suelo, por muy heavy que quede, no sea la mejor opción para cantar esas partes exigentes.
 
Respira
Aquí va una gran verdad: respirar es básico. Para seguir viviendo, por supuesto, pero también para cantar. Asegúrate de desarrollar una buena técnica respiratoria que te permita llenar los pulmones entre verso y verso. Y ten esto también en cuenta a la hora de componer: no escribas versos larguísimos si no vas a poder con ellos, y espácialos para poder tomar el aire necesario en cada momento. Hay pocas cosas más incómodas que escuchar a un cantante inspirar como si fuera una aspiradora industrial porque no ha hecho bien los deberes.
 
Abre bien la boca
Para proyectar adecuadamente tu voz, también es necesario que abras bien la boca cuando cantes. De esta forma podrás entregar más volumen con menos esfuerzo, llegar mejor a las notas difíciles, y, demonios, vocalizar en condiciones. Que si ya es difícil entender las letras en algunos garitos, imagínate si encimas farfullas.
 
Aprende a escucharte
Por lo general, a nadie le gusta su propia voz cuando no la oímos a través de nuestro cuerpo. Pero si tienes el propósito de cantar en tu banda, tendrás que armarte de valor, librarte de vergüenzas, y aprender a escucharte críticamente y libre de prejuicios. Obvia que tu voz te parece horrible, ya de por sí, y céntrate en qué está bien y qué está mal. Será la única forma en que puedas corregir fallos, y afinar en condiciones.
 
También en el escenario
Sobre el escenario también debes ser capaz de escucharte. De lo contrario, puedes estar llenando la sala de graznidos insoportables, aunque tú creas que estás ofreciendo tu mejor interpretación. Por esto, tómate tu tiempo durante las pruebas de sonido para configurarlo todo cuidadosamente: nada de amplis de guitarra dirigidos a tu oído, evita colocarte demasiado cerca de la batería, y sé meticuloso con la mezcla que te llega por los monitores. Intenta que los micros vocales no capten demasiado otros elementos, porque en tus monitores no deberías tener mucho más que tu voz. A no ser que toques en un estadio, todo lo demás lo deberías poder escuchar bastante bien con lo que ya está sonando sobre el escenario. En cualquier caso, sé consecuente: lo principal es escuchar tu voz, porque si no te escuchas, no podrás cantar bien.
 
Usa un pie de micro de jirafa
Olvídate de pies de micro rectos. Necesitas espacio entre el pie de micro y tu guitarra para poder tocar en condiciones mientras cantas. Mucho más si, además, tienes que colocar pedales en el suelo frente a ti. Además, un pie de micro de jirafa (boom stand, en inglés), permite colocar el micro en la posición más cómoda para ti, y así conseguir la postura relajada de la que hablábamos antes. Tener que forzar tu cuerpo para tocar y cantar mientras evitas un pie de micro es un billete directo a una mala actuación.
 
Da un paso atrás para tus solos
Si en tus labores guitarreras se incluye tocar solos, retírate del micro cuando vayas a hacerlo. Aunque un pie de micro de jirafa te dará algo del espacio necesario, si la música se apodera de ti (¡y no esperamos menos!), es probable que empieces a moverte o a mover tu guitarra de forma que acabes golpeando el micro. Esto puede suponer, por un lado, un ligero coscorrón o un golpe en plena dentadura, además de que el micro vaya al suelo y suene un tremendo “bum” por la PA. Ninguna opción es buena.
 
Hidrátate
Todos los que hemos hecho nuestros pinitos como vocalistas sobre un escenario conocemos esa sequedad instantánea en la boca nada más arrancar los primeros alaridos (si en vuestro caso no son alaridos, ¡mejor!). Y todos sabemos que es imposible cantar en condiciones de esta forma. No solo eso, una garganta seca es una buena receta para conseguir una irritación o algún otro tipo de lesión. Así que lo mejor es beber mucho. Mucha agua, para ser exactos. Recuerda que el alcohol también contribuirá a secar tu garganta. Así que, si no piensas renunciar a tus copas o cervecitas en el escenario, al menos altérnalas con abundante agua.