USA: 1-800-4GIBSON
Europe: 00+8004GIBSON1
GibsonProductsStoreNews-LifestyleLessonsCommunity24/7 Support
Noticias y Reportajes
Síguenos en
Compartir

Cuestiones de altura - Pastillas y output - cuerdas sobre el mástil...

Raúl Barrantes
|
30.05.2013
Cuando metemos en una misma frase dos términos concretos, “guitarra” y “altura”, normalmente nos referimos a dos conceptos muy específicos: las cuerdas o las pastillas. Son dos de los elementos de nuestro instrumento que guardan una más íntima relación con la distancia que los separa de la superficie en que se instalan, ya sea el mástil o el cuerpo. Y esa distancia es precisamente lo que llamamos “altura”.
 
¿A qué viene todo esto? Lo cierto es que en torno a estas dos medidas existen un par de creencias populares que, hasta cierto punto, pretendemos desmitificar en este artículo. Y que se podrían resumir en que no es del todo exacto que para maximizar el rendimiento de nuestra guitarra, esta altura deba ser la mínima posible. Hablemos de por qué.
 
Pastillas y output
Es muy común escuchar que el mejor ajuste que podemos realizar con nuestras pastillas consiste en acercarlas todo lo posible a las cuerdas. Esto es, elevarlas hasta el punto en que los imanes de nuestros transductores empezarían a atraerlas magnéticamente por proximidad y, por tanto, no las dejarían vibrar libremente. Es decir, elevarlas hasta justo antes de ese punto. La idea detrás de esta creencia es que, de esta forma, se maximiza el output de nuestras pastillas, y podemos extraer el sonido más caliente posible de ellas.
 
Esto tiene mucho sentido desde cierto punto de vista: es verdad que la altura de las pastillas, la relación de distancia entre éstas y las cuerdas, tiene mucho que decir en la ganancia que éstas pueden entregar a la salida de la guitarra. Pero lo que no es cierto es que más ganancia sea necesariamente mejor. Especialmente cuando hablamos de tono o timbre.
Por ejemplo, no estaría demás plantearnos la operación contraria: bajar las pastillas, es decir, aumentar la altura, un poco más allá de lo estándar. El resultado puede ser sorprendente, especialmente en guitarras equipadas con transductores que ya de por sí ofrecen un buen nivel de ganancia (nuestras Les Paul Standard, o SG Special, sin ir más lejos). Al aumentar esa distancia, las cuerdas tienen más libertad para moverse sin interferencias (con menor efecto del campo electromagnético debajo de ellas), lo que bien puede resultar en un tono más nítido y vivo, con mayor resonancia y mayor capacidad y rango dinámico. Un rasgueo suave resultará en un sonido cálido pero sutil, y atacar las cuerdas como si de un toro de lidia en pleno subidón de adrenalina se tratara entregará mayor ganancia y volumen. Lo que perdemos de forma natural mediante este ajuste puede compensarse, en cualquier caso, y si fuera necesario, con los controles del ampli o algún pedal (booster, overdrive) en nuestra cadena. Pero las ventajas, cuando lo que queremos es más control y, por qué no, un tono más rico, son evidentes.
 
Cuerdas sobre el mástil
Algo parecido ocurre con la acción, es decir, la distancia a la que ajustamos las cuerdas con respecto al diapasón de nuestro mástil. No es raro encontrar guitarristas obsesionados con tener sus cuerdas todo lo pegadas a los trastes que sea posible, sufriendo fuertes dolores de cabeza y cuadros clínicos diversos al intentar solventar los ruidos que el roce desmedido puede provocar (aquí lo llamamos trasteo o buzz, otros lo llaman directamente “pesadilla”). Pero, ¿realmente su forma de tocar exige que las cuerdas estén a un nanomilímetro (o menos, si fuera posible en este universo) del diapasón? 
 
Vamos a decir algo con lo que no pretendemos ofender a nadie, pero que puede dañar algún oído (u ojo) aunque suela acomodarse a la realidad con bastante frecuencia: la pasión por la acción mínima posible es una cosa de principiantes. Alto, antes de sacar las antorchas, seguid leyendo: es normal que alguien que lleva poco tiempo tocando encuentre más amigable un mástil en el que la acción es muy baja. Es, de algún modo, más fácil de tocar, más rápido, y más maleable, siempre que tu cerebro pueda convivir con algo de trasteo. A partir de aquí, identificar “acción baja” con “guitarra buena” es relativamente común, pero no necesariamente realista.
 
No vamos a entrar de técnicas concretas como el slide, donde lo peor que te puedes echar a las manos es una guitarra con las cuerdas pegaditas al mástil (y si no tienes la experiencia, haz la prueba). Y no solamente por cuestiones puramente mecánicas: la altura de cuerdas, la acción, afecta también al tono de nuestra guitarra. De nuevo, se trata de cómo las cuerdas vibran, y cómo la madera, en este caso, recoge esa vibración. 
 
Un buen ejercicio consistiría en hacer lo contrario de lo que suele hacerse: ajusta la acción todo lo alta que seas capaz, antes de llegar al punto en el que tocar te resulta una condenada pesadilla. Bueno, un poco antes incluso. Es más que probable que descubras que la guitarra ahora tiene más resonancia, un sonido más vivo y, seguramente, hasta más sustain. Es como si la guitarra, apropiándonos de un término muy anglosajón para referirse al tono, floreciera de sopetón. Sí, los bendings te costarán más, y los licks a velocidad de la luz puede que sean más difíciles de disparar correctamente. Pero tan solo necesitarás ir bajando la acción hasta llegar a un compromiso entre tu comodidad tocando y el sonido que le saques al instrumento. Porque, como decíamos antes, la acción no es, o no debería ser solamente una cuestión de comodidad.
 
Dicho todo esto, es muy probable que tu estilo musical, o tu forma de tocar, requieran sí o sí una acción muy baja. No hay ningún problema. Del mismo modo que es posible que el sonido que te gusta en tu instrumento es el que te proporcionan unas pastillas tan cerca de las cuerdas como sea posible para sacar todo el crunch disponible sin intermediarios. ¡Perfecto! No pretendemos decirte qué está bien y está mal. Pero sí que, aunque solo sea por la diversión, te detengas un momento a replantearte algunas opciones que tal vez vengas tomando por inercia y no por experiencia. Parafraseando aquel viejo anuncio: prueba, compara, y si encuentras algo mejor... ¡cuéntanoslo!
blog comments powered by Disqus