Nunca está de más recordar algo muy simple: si quieres que tu guitarra desarrolle todo su potencial, tienes que cuidarla. No podemos pretender que nuestros instrumentos mantengan su afinación, si no le dedicamos un mínimo de cuidado a las partes responsables de aquella, por ejemplo. Igualmente, el aspecto visual requiere de cierto mimo, a no ser que queramos un aspecto envejecido en tiempo récord... y sus posibles consecuencias, seguramente no tan deseadas. 
 
Lo más importante, no obstante, es que el tono de la guitarra y, muy especialmente, su facilidad para ser tocada, dependen en gran medida de las tareas de mantenimiento que apliquemos de forma rutinaria. Al fin y al cabo, se trata de asumir sencillas costumbres que nos harán la vida más fácil – a nosotros y a ella – en el largo plazo. Estos 10 pasos os ayudarán sin duda a mantener vuestras guitarras en plena forma:
Cambia las cuerdas con asiduidad
La recomendación más evidente y la que, seguramente, menos guitarristas siguen. Cuánto tardan tus cuerdas en arruinarse depende mucho de cómo toques, cuánto toques y, sí, cómo sea tu sudor. Pero en el momento en que notes que el brillo empieza a desparecer (el brillo al oído, no a la vista), seguramente ha llegado la hora de cambiarlas. Tampoco es mala idea acostumbrarse a, simplemente, cambiar de juego al menos una vez al mes. Así asegurarás consistencia en el sonido, y podrás dedicar esa cita mensual para hacer buena parte de lo que sigue a continuación...
 
Mantén la cejuela y el diapasón
La suciedad que tiene a acumularse en los surcos de la cejuela es una de las responsables en los posibles problemas de afinación que puedas estar sufriendo. Sencillamente, porque los residuos que se acumulan ahí evitan que la cuerda se deslice en condiciones. Así que, cuando cambies tus cuerdas, aprovecha para limpiarla y, ya de paso, emplear algún lubricante.
 
También el diapasón requiere de cuidados: elimina la suciedad acumulada en los trastes, limpia la madera y, al menos una o dos veces al año (o cuando la notes muy seca), usa aceite de limón para hidratarla. Todo esto hará que tocar sea más sencillo y tus cuerdas ofrezcan menos resistencia.
 
Limpia el cuerpo
Si quieres que el acabado de tu guitarra dure, empléate también a fondo con el cuerpo y la parte trasera del mástil. Puedes usar nuestro Guitar Care Kit para ello, sin ir más lejos, recordando bien aquello de “dar cera, pulir cera”. Usa el limpiador, y luego la crema para dejar el acabado impecable y protegido al mismo tiempo. El kit incluye también un acondicionador del diapasón, ya puestos, gamuzas y hasta una correa para la guitarra.
 
Limpia después de tocar
Otra buena costumbre es darle un pequeño repaso con un paño a toda la guitarra antes de meterla en su funda después de una buena sesión de guitarreo: cuerdas, mástil, la pala, el cuerpo... Esto ayudará a eliminar residuos, tanto del lugar donde hayas estado tocando, como los tuyos propios, empezando por el sudor, un estupendo corrosivo a medio plazo. 
 
Revisa tripas y articulaciones
No está demás abrir la guitarra de cuando en cuando y comprobar que toda la electrónica interior está en buenas condiciones: cables no forzados, soldaduras en buen estado, etc. Igualmente, revisa todas las partes metálicas, límpialas, sustituye aquéllas en las que pueda haber aparecido óxido, y comprueba que todo está firmemente atornillado: las clavijas de afinación, la entrada del jack, etc. Ya de paso, emplea un limpiador de contactos sobre todos los puntos de conexión eléctrica, especialmente los potes de volumen y tono o el switch. Evitarás ruidos no deseados debidos al polvo acumulado..
 
Evita los cinturones
Esto es una mera cuestión estética, pero si quieres que tu guitarra luzca tan impecable por detrás como por delante, no uses cinturones cuando la toques de pie. De este modo evitarás las clásicas marcas y ralladuras en la espalda del instrumento ocasionadas impepinablemente por este complemento indispensable del buen rockero (y más si eres de los que usan enormes hebillas con el logo de Motörhead). Ahora bien, puestos a tener heridas de guerra, éstas quedan hasta bien y dan cierta solera. ¿O qué? 
 
Ante todo, seguridad
No es en absoluto mala idea instalar unos anclajes de seguridad para colgarte tu guitarra. O, al menos, usar correas de buena calidad. De este modo, evitarás caídas fortuitas al agacharte, o al realizar ese movimiento bombástico e inimitable sobre el escenario que tanto te ha costado entrenar. Rematarlo con una guitarra voladora no es una idea demasiado atractiva. Como tampoco lo es apoyar tu guitarra sobre la pala cuando la dejas un momentito en el suelo. Estamos hartos de ver palas quebradas por no invertir unos pocos pavos en un soporte. ¡No te la juegues! 
 
Protégela de temperaturas extremas
Un dato vital que hay que recordar cuando se trata de guitarras y bajos: son instrumentos de madera, y la madera responde a los cambios en las condiciones atmosféricas. El calor hace que se expanda, sin ir más lejos (¿la típica puerta que no cierra en verano? ¡Pues lo mismo!). Con lo que nos difícil adivinar que nada bueno puede venir de someter a nuestra guitarra a temperaturas no ya extremas, sino altas (y prolongadas). La humedad también hay que vigilarla, y deberíamos mantenerla en entornos ni excesivamente secos ni tremendamente húmedos. Tampoco debemos someterla a cambios bruscos de temperatura: deja unos 10 minutos antes de sacar tu instrumento de su funda cuando pases de una estancia a otra con condiciones ambientales muy diferentes
Y nunca, nunca, nunca la dejes en el maletero de tu coche aparcado. ¿Meterías acaso tu guitarra en un horno? Se nos ocurren pocos lugares peores para dejar tu instrumento: debajo de las ruedas de un camión articulado, tal vez. Pero en el maletero, no. Casi preferiríamos entregarla en facturación en un aeropuerto. Casi.
 
Visita al lutier de vez en cuando
Independientemente de lo mañoso que seas, y muy especialmente si no lo eres nada, lleva tu guitarra a una revisión periódica con tu lutier de confianza cada medio año, por ejemplo. Cambio de cuerdas, ajustes generales, entonación, revisión de electrónica, etc. Él te indicará si tu instrumento necesita algún otro apaño, y te asegurarás de que cualquier reparación, por pequeña que sea, que pueda necesitar, estará bien hecha.
 
Tócala mucho
Y no nos referimos a que la acaricies y adores como si del amor de tu vida se tratara... Lo que queremos decir es que hagas música con ella. Mucha. Toca con ella. Para eso está, ¿no? Pero es que, además, tocar mucho una guitarra contribuye a que sus maderas se asienten, y se desarrolle el tono que es capaz de entregar. La pasión por las guitarras con más años encima que nuestras madres no es solo un capricho para quienes sudan billetes. Bueno, en algunos casos sí: pero el que compra guitarras vintage para tocarlas en lugar de exhibirlas es porque sabe qué puede hacer el tiempo y un uso intensivo por ellas. Así que... ¡toca!