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Diseño de pedaleras: analógico vs. Digital

Raúl Barrantes
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03.02.2014
Esto de lo analógico frente a lo digital es ya un debate que viene de largo y que, al final, solo conduce a una sencilla conclusión: a cada cual, lo suyo. Es decir, que a cada guitarrista le funciona una aproximación diferente en cuanto a sus efectos y su equipo se refiere, y decantarse por una, digamos, filosofía u otra termina siendo una cuestión meramente personal e intransferible. Nuestros oídos mandan, y no hay dos pares iguales.
 
Vaya esto por delante, porque no pretendemos aquí decantarnos por una u otra opción, ni entrar en ese círculo vicioso y poco productivo en el que es fácil caer cuando se adentra uno en el fango del “esto es mejor”... Cuando lo único válido, en el fondo, es quedarnos en el “esto es mejor... para mí”. Al final es cada guitarrista el que tiene que decidir, en función de lo que oye, cómo siente al tocar y las ventajas logísticas que pueda ofrecerle cada forma de afrontar un rig (equipo de escenario), qué opciones son las “mejores”. Así, entre comillas y sin ponernos a categorizar ni sentar cátedra.
 
Y decimos todo esto porque, después de nuestro reciente artículo sobre diseño de pedaleras, en el que hablábamos de opciones para montar pedales y cadenas de señal de forma clásica en el suelo, o a través de soluciones algo más complejas montadas en rack; después de ese artículo, decimos, surgía la necesidad lógica de afrontar dos filosofías casi contrapuestas (no tanto en el fondo, como veremos) de montar nuestro equipo como consecuencia de una tendencia que cada vez está más presente en el mundo de la guitarra: el modelado digital.
 
Analógico vs. Digital, ¿hasta cuándo?
El debate lleva mucho entre nosotros, pero lo cierto es que llevamos usando pedales digitales desde hace tanto tiempo que muchas veces en realidad ni siquiera pensamos en ello. Por ejemplo, un pedal de delay como el clásico DD3, o casi cualquier pitch pedal o armonizador como el tan usado Whammy, no dejan de ser artilugios digitales. Su formato stompbox los hace llamar poco la atención entre guitarristas en este sentido, pero cuando echamos un vistazo a cachivaches similares colocados en un rack, la cosa cambia considerablemente, ¿no? Y si el aparato en cuestión es un emulador de amplificadores, el rechazo entre muchos músicos es prácticamente instantáneo.
 
Pero sí, lo digital está aquí desde hace muchos años, y no piensa marcharse. Como tampoco tienen pinta de hacerlo las válvulas y los transistores. Así que, ¿por qué tener que elegir entre uno u otros? Siempre podemos coger lo mejor de cada casa, bolsillo mediante, y aprovechar dos tipos de tecnología que, a día de hoy, ya está más que contrastado que pueden dar tanto grandes resultados como desastrosos.
 
Switches, válvulas y transistores... y unos y ceros.
Poco hay que decir de una rig basado en tecnología analógica (e incluiremos aquí, por la fuerza de la costumbre, también cacharros como los mencionados Whammy o delays digitales). En el artículo que mencionábamos antes hay un buen resumen de las opciones para construir toda tu cadena de señal a partir de pedales, en el suelo o situados en un rack y controlados de forma remota.
 
Lógicamente, y por simplificar, un equipo de esta naturaleza irá emparejado con un buen amplificador, posiblemente de válvulas, al que enchufaremos todos nuestros efectos ya sea por el front-end o a través de un loop de efectos (o ambos, claro). Guitarra, pedales, cables, válvulas, transformadores... todo claro y físico, algo a lo que los guitarristas, especialmente los que ya vamos cumpliendo años, estamos más que acostumbrados como parte de nuestra propia naturaleza.
 
Y aquí es cuando entra en escena la otra opción: el modelado de amplificadores. Lleva entre nosotros casi tanto tiempo como lo digital en sí, pero sí es cierto que en los últimos años la tecnología de modelado ha mejorado de forma tan evidente que muchos músicos profesionales ya recurren a ella como una solución todo en uno (o casi). Y no es raro leer en foros y en entrevistas frases como “vendí todos mis amplificadores para usar un Axe FX”. ¿Por qué, pensará el guitarrista más acostumbrado a su cable y sus EL84 (o cualesquiera que sean sus válvulas predilectas)?
 
La filosofía detrás del modelado de amplificadores es sencilla: en lugar de cargar de concierto en concierto, o de estudio en estudio, con uno o más amplificadores, con todos los problemas logísticos que esto acarrea (además de dolores de espalda), ¿por qué no emular digitalmente esos mismos amplificadores y poder usarlos desde una unidad de rack? Las ventajas puramente físicas son evidentes: olvídate de transportar cabezales pesados y echa en tu furgoneta tan solo un aparato de una o dos unidades de rack que puedes incluso conectar directamente a la PA.
 
Ah, pero la cuestión no es nuestra sufrida espalda, sino nuestros oídos. ¿Cómo es el tono que pueden entregar aparatos como el mencionado de Fractal, el Eleven Rack de Avid, el famoso Pod de Line6 en sus diferentes formatos, u otros de fabricantes como Digitech? Bueno, lo cierto es que la cosa varía mucho, casi tanto como los precios. Pero hoy en día sí podemos decir que la fidelidad que muchos de ellos son capaces de lograr son espectaculares. No solo eso, sino que la sensación de estar tocando un amplificador de verdad, la dinámica de un ampli, está también ahí. Lejos quedan ya los días en que el modelado digital cantaba a leguas de distancia. Algo que, incomprensiblemente (porque... ¿por qué habría de afectarles?), aterroriza a muchos tube-heads del mundo de la guitarra.
 
En cualquier caso, si uno opta por montar su rig a partir de una unidad de modelado, debería tener en cuenta varias cosas: primero, que estas unidades, además de ser habitualmente unos multi-efectos de gran calidad y con muchas opciones (y que solo por eso ya resultan interesantes), ofrecen su mayor baza como, ejem, emuladores de amplificador. Esto parece una obviedad, pero lo señalamos porque su naturaleza excluye que, en pocas palabras, lo enchufemos directamente a nuestro ampli y altavoz de toda la vida y todo listo. Así, mucho nos tememos, tiene todas las papeletas para sonar mal: las emulaciones de preamp y, sobre todo, de pantallas si las incluye, provocarán problemas de fase irremediables.
 
Por tanto, si vas a seguir esta ruta, deberías tener en cuenta dónde vas a enchufar tu nuevo y flamante contenedor de ciento y un amplificadores diferentes. Diferentes opciones son: el retorno de un loop de efectos de tu amplificador (de manera que se salte todo el previo y simplemente uses la etapa de potencia), y de ahí a tu pantalla (con lo que deberías prescindir de emulaciones de éstas en tu unidad); directamente a la PA de tu local de ensayo o sala de conciertos; altavoces autoamplificados, ya sean de estudio o de nuevos modelos que salen cada año específicamente diseñados para usar con guitarra y modeladores; o una etapa de potencia en formato rack y una pantalla de tu elección (mismo problema con la pantalla que unas líneas más arriba).
 
En cuestión de altavoces autoamplificados hace tiempo que están popularizándose los llamados FRFR (full range frequency response) precisamente para esta aplicación (modeladores), aunque no son nada baratos por lo general. Y si estás dispuesto a prescindir de pantallas emuladas, la opción etapa de potencia es muy interesante, porque te permitiría usar una de válvulas y añadir ese algo que tiene un buen power-amp valvular al sonido de tu unidad digital.
 
En cualquier caso, y como ocurría con los rigs en formato rack, una controladora midi de suelo estará a la orden del día para poder aprovechas todo el potencial de las mil y una combinaciones que podrás realizar con tu Pod, Axe, Eleven Rack, o lo que sea.
 
En cuanto al sonido... ¡ahí tendrán que ser tus oídos los que juzguen!
 
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