El perseguir un sonido particular que nos acerque a nuestra meta sonora con la guitarra es una labor de renovación continua. Varios elementos forman parte de esta configuración: tipos de guitarras, amplificadores, cuerdas, estilo propio, efectos, etc. Y de estos, los efectos son una parte integral de los matices y colores que impregnan nuestra identidad. En esta oportunidad nos referiremos a la distorsión.

Hoy en día nos encontramos en un momento en que podemos elegir entre un sin fin de efectos de distorsión, ya sea como los tradicionales pedales individuales. Y por supuesto, los amplificadores que proveen distorsión; los multi-efectos y las unidades de rack individuales, dedicadas y especializadas. Ah, y ni hablar de las plataformas computarizadas que ofrecen aun más opciones. Podemos escoger entre viejos favoritos, así como nuevas configuraciones de estas distorsiones de siempre y hasta lograr sonidos impredecibles, gracias a la explosión comercial de que han gozado los efectos en las últimas décadas.
 
Se podría decir que de todos los efectos pocos tienen una connotación tan individual como la distorsión. Entonces, ¿cómo recomendar una unidad de estas cuando a final de cuentas las preferencias en este sentido son tan personales y están a la merced de cada guitarrista? Bueno, pues, lo primero, tal como lo haríamos con una guitarra o amplificador, sería tomar en cuenta el estilo musical a interpretar, pues este enmarca definitivamente el entorno en que se va a trabajar.

Pero antes de sumergirse por completo en ese aspecto vale la pena notar la diferencia básica entre distorsión de pedales y la de multi-efectos. 

Generalmente los primeros tienden a producir un sonido retro o tradicional y como tal tienen la desventaja de potencialmente ser ruidosos, especialmente si se usan en conjunción con otros pedales. Las distorsiones contenidas en los multi-efectos ofrecen la posibilidad de ser programadas por adelantado y suelen ser de bajo ruido, si acaso alguno. 

Pero muchos guitarristas sienten que frecuentemente los multi-efectos sacrifican algo de sonoridad individual a cambio de ofrecer versatilidad y aunque se decida sacrificar algo cuando trabajando con otros efectos, la distorsión no es un renglón en que se deba escatimar esfuerzos en lograr acercarse lo más posible al sonido que uno escucha en su cabeza. Y ni hablar de los diferentes matices entre la distorsión análoga y sus equivalentes digitales y de transistores, respectivamente.  
Entonces, pues, el paso inicial es aprender lo básico acerca del efecto de distorsión en sí, el cual, para fines de definición, se divide en tres renglones.

Distorsión: La versión principal del efecto se distingue por producir, de forma aproximada, la misma cantidad de distorsión sin importar el volumen, produciendo una alteración sonora más intensa y pronunciada que la de sus contrapartes. Es la base fundamental sonora de todas las diferentes connotaciones del metal. Ej: DS-1 Distortion de Boss, Rat de ProCo, XXL de Tech 21.

Overdrive: El más sutil de los tres - si es que se puede reamente usar este término cuando se habla de distorsión - produce un sonido "cálido" a bajos volúmenes y distorsión mas pronunciada a medida que se aumente el gain. Aunque es bastante popular entre los practicantes del blues y el jazz, un sinnúmero de rockeros son fieles a este. Ej: Tube Screamer de Ibanez, OCD de Fulltone, Wylde Overdrive de MXR.

Fuzz: Altera la señal de audio de manera bastante pronunciada y añade armonías y sobre-tonos complejos al sonido distorsionado. Es la más densa y a la vez intensa versión de la distorsión - lo cual minimiza, en muchos casos la definición de las notas tocadas - y es una favorita de aquellos que buscan un sonido bien retro. J Mascis, guitarrista de la venerada banda alternativa Dinosaur Jr, utiliza bastante la densidad sonora del fuzz en su estilo. Ej: Big Muff de Electro-Harmonix, Super Fuzz de Univox, Tweak Fuzz de Seymour Duncan.
 
Las opciones son increíblemente numerosas así que experimentar lo más posible con las diferentes opciones es lo ideal. Como siempre, la idea básica es encontrar lo que mejor halague su música y pueda convertirse en parte fundamental de su sonido particular. ¡Buena suerte!