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El Mundo de los Pedales: de fábrica o a la medida del guitarrista…

Kiko Jones
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21.10.2013
Uno de los aspectos más interesantes y divertidos de la guitarra eléctrica es el sin fin de opciones sonoras que presenta desenvolverse en ella. A diferencia de la guitarra acústica, en la cual se valora exclusivamente la construcción, elaboración y terminación del instrumento, debido a que su sonido natural es donde reside su valor real, la guitarra eléctrica es además el vehículo ideal para explorar la gran cantidad de matices y colores musicales que ofrecen los efectos. En este caso especifico, nos referimos a los pedales.    
 
Los pedales de efectos han sido una parte muy importante de tanto el desarrollo como la expresión a través de la guitarra eléctrica.
 
Desde principios de la década de los años cuarenta ingenieros y guitarristas innovadores y andaban experimentando en busca de diferentes colores para su sonido, tanto para las grabaciones como las presentaciones en vivo.
 
Eventualmente, los ingenieros diseñaron dispositivos para jugar con el sonido limpio de la guitarra eléctrica y producir sonidos tanto ligeramente como bastante modificados. Entonces tuvieron la gran idea de localizar ese dispositivo y llevarlo al suelo, permitiendo que el guitarrista pudiera tener más control del efecto. Más adelante, los guitarristas mismos empezaron algunos experimentos propios, añadiendo diferentes tipos de efectos, uno tras otro.
 
Durante los años sesenta la popularidad del rock fue lo suficiente como para que compañías invirtieran mucho más tiempo y dinero en el desarrollo e investigación necesarios para surtir la creciente demanda de pedales de efectos para la guitarra.
 
Al principio se experimentó con distorsión y varios tipos de overdrive, eventualmente arribando al wah-wah. Roger Mayer, quién fabricó pedales para Jimi Hendrix, Jimmy Page y Jeff Beck, fue un pionero en la materia.
 
Ya para la década de los setenta se comenzó a experimentar con los llamados efectos de tiempo, como lo son el chorus, phaser, flanger, delay y reverb.
 
La llegada de multi-efectos tanto de consumidor como los que competían en tamaño con una nevera familiar, diseñados y producidos en aquel entonces por ingenieros como Bob Bradshaw, quién se dio a conocer por contar con larga lista de clientes entre los cuales se encontraban muchos de los guitarristas rockeros mas notables del momento, mermó de cierta forma la popularidad de los pedales. Pero el boom del rock alternativo de los noventa, con su dependencia y preferencia por los pedales que habían quedado en el olvido unos años atrás, revivió el interés en los pedales y dio lugar al arribo de una serie de fabricantes independientes, compitiendo por una porción del ahora amplio mercado.  
 
Hoy en día, el guitarrista contemporáneo tiene una infinidad de pedales de los cuales escoger. Obviamente, el tipo de música que se vaya a tocar, la(s) guitarra(s) a utilizarse y el desempeño del guitarrista en si (principiante, profesional, solo para diversión personal) influirá en las decisiones a tomar.
 
Por un lado, los pedales de las compañías de renombre tienden a ser menos costosos y garantizan con seguridad un sonido en particular. El lado negativo de esto es que el potencial para evitar llegar a cierta individualidad propia y lograr un sonido homogéneo y común con muchos otros guitarristas, es bastante  probable. Pero esto no impide que un individuo bastante creativo pueda hacer maravillas con sonidos que se consideran de estándar.
 
Los pedales a la medida y/o de boutique ofrecen una paleta más amplia para experimentar con el sonido además de ofrecer versiones más refinadas de efectos clásicos y conocidos por todos. En muchos casos son hechos a mano e individualmente y toma tiempo obtener uno. También, como ha de imaginarse uno por lo arriba mencionado, son notablemente más costosos que los pedales que fabrican las grandes compañías. Estos efectos es recomendable acercarse a ellos cuando el oído del guitarrista haya logrado cierto discernimiento, pues es probable que un principiante aun no distinga bien los detalles sonoros de estos últimos.
 
No importa cuál sea la preferencia entre estos dos tipos de pedales no se debe perder de vista el que se anda buscando elaborar un sonido propio. Y el único juez real de esto es uno mismo, pues hay que sentirse lo más cómodo y natural posible, a través de estas maravillosas cajas de colores que tanto deleite nos pueden ofrecer a la hora de emitir nuestras expresiones guitarrísticas.
  
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