Enrique Bunbury


A estas alturas de la vida, qué queréis que os diga, no es que a Enrique Bunbury le haga falta ninguna presentación. Hace ya mucho tiempo que lo de “ex Héroes del Silencio” nos en absoluto necesario para que propios y ajenos sepan perfectamente de quién hablamos ante el que se ha convertido en uno de los grandes nombres de la música española.
 
 No solo entre nuestras fronteras (las españolas, digo), sino también más allá de ellas, en Latinoamérica y Estados Unidos, principalmente.
 
Precisamente estos tres palos, España, Latinoamérica y Estados Unidos, son los que toca Enrique Bunbury en su gira de este año presentando su nuevo álbum, Palosanto. Y como siempre es un placer hablar con este referente del rock en español – y algo más -, no hemos dejado pasar la oportunidad de que nos cuente sobre su disco, sus guitarras, su gira, su banda y, en fin, incluso, la modernidad.
 
Acabas de volver, como quien dice, de una gira en dos asaltos por Sudamérica y estás ya enzarzado en la gira española de presentación de Palosanto. ¿Cómo están yendo las cosas a este lado del Atlántico? ¿Tenías ganas ya de girar con el nuevo material por España?
 
Girar por España para mí siempre es un asunto importante. Me importa mucho el cariño que recibo de mis paisanos y de mis compañeros de profesión. Ser querido en mi tierra es uno de los orgullos que más alto llevo. Así que la responsabilidad me llena y, a veces, me preocupa. Hubo conciertos en el pasado en los que los nervios me traicionaron. Intento que eso no ocurra con demasiada frecuencia. Intento evitarlo. Durante años, por ejemplo, en Zaragoza, realicé conciertos tensos. Pero, desde hace un par de giras, para mí, el concierto de Zaragoza es uno de los mejores de todo el tour.
 
Serán nueve fechas en España durante el verano, y luego rumbo a EE.UU., donde tienes alguna fecha más incluso que en España... ¿Tu música encuentra un público natural en América?
 
No existe un público natural para ningún tipo de música. Los públicos son como las relaciones de pareja o amistades. Hay que cuidarlos. Hay que volver y darles siempre más. Hasta que la relación, por extraña que parezca, se convierta en natural y la gente, desde fuera diga: ¡qué buena pareja hacen! Dicho esto, te confirmo que "me siento en casa en América".
 
Hay quien dice que son pocas fechas, ¿has limitado conscientemente el número de conciertos en esta gira? Se te ha escuchado decir que en tours anteriores acabaste demasiado cansado...
 
No son pocas fechas. Si haces conciertos de cualquier manera, adaptándote a diferentes capacidades y formatos, puedes girar eternamente por la provincia de Navarra. Pero si llevas un show que tiene unas dimensiones, y precisa de unas capacidades específicas para no resultar ridículo, no quedan tantas opciones en un país como España. Tampoco hicimos más que dos shows en Colombia, ¡que no es lo normal para nosotros!
 
En tu prólogo a Palosanto, defines cada uno de tus discos como una “huida hacia delante”. ¿De qué huye Enrique Bunbury?
 
En este disco he intentado no insistir en las raíces y concentrarme en la contemporaneidad de mi discurso.
 
También cuentas que el tema que une a un disco tan dispar en muchos sentidos como Palosanto es el cambio, la necesidad de cambio. ¿Qué cambiarías en primer lugar en este mundo loco en el que parecemos vivir?
 
Todo cambio global parte de un cambio individual. No sé si estamos dispuestos a poner tanto de nuestra parte. Se vive muy bien en el área de confort de la queja de barra de bar y discusión con el taxista. A todos nos corresponde una parte. Que es sustancial. En lo cotidiano. En las decisiones rutinarias. Yo creo en el boicot económico. Creo que debemos volver la espalda a las grandes corporaciones farmacéuticas, alimentarias, agrícolas, etc. También creo que hay que buscar alternativas al sistema educativo. Todo esto supone información y responsabilidad individual y permanente. No es fácil y yo no tengo todas las respuestas. Creo en algunas cosas. Dudo en otras. Pero ten por seguro, que dejar en manos de médicos, curas, maestros y políticos el futuro de nuestros hijos, es un acto temerario y, casi podría afirmar, que suicida.
 
Has confesado que parte de la inspiración, o de lo que ha inspirado algunas reflexiones en Palosanto, han sido los movimientos sociales de los últimos años. ¿Es éste tu disco más social?
 
No sé. "Avalancha" (1995) también lo fue. Y "Radical Sonora" (1997) también tiene un punto.
 
Háblanos de tu relación con Los Santos Inocentes: son ya ocho años de colaboración, si no me equivoco... ¿Qué los hace insustituibles?
 

Enrique Bunbury
Sus características individuales y su conjunción inexplicable. Cada uno de ellos proviene de lugares y géneros diferentes. Juntarlos y hacerlos enfrentarse a la búsqueda de un sonido unitario y personal, en cada disco, es un reto fantástico y emocionante. Pero han demostrado ser una banda versátil capaz de enfrentarse a todo y salir bien parados. Además cada vez que revisamos el cancionero pre-Santos Inocentes llegamos a conclusiones sorprendentes, al menos para mí. Hemos creado una road-family de peña básica. Nos queremos. Y el amor es lo más importante.
 
Has dicho que la forma de grabar y los instrumentos que se usaron en Palosanto distancian el disco de producciones del pasado... ¿A qué te refieres exactamente?
 
Bueno, son técnicas de grabación que varío disco a disco. Sitúo a los músicos en áreas inexploradas y les pido otras cosas, de otra manera. Los principios de las grabaciones siempre son un poco dramáticos. Ellos no saben a dónde pretendo ir y tienen que confiar en mi dirección, sin saber muy claramente lo que pretendo. Ramón Gacías, que es mi mano derecha en las producciones, es el único que tiene la mayor parte de los datos. Así, por ejemplo, en este disco, utilizamos cambios básicos de instrumental, haciendo que cada uno de ellos se acercara a sus partes musicales con un desafío extra. Jordi Mena se compró una guitarra tenor, con cuatro cuerdas y afinación de mandolina. Robert compró un bajo muy mate, con poco brillo, pero con un sonido muy hermoso y peculiar. A Rebe le llevé mi nuevo Mini Moog Voyager que es en su mayoría un sinte monofónico. Ramón y Quino utilizaron muchos sonidos de la Roland 808 disparados. 
 
Ten en cuenta que veníamos de discos muy de raíces: latinas el último y gringas los dos anteriores. Así que el disco es un acercamiento importante a sonidos tecnológicamente más sofisticados.
 
¿Dónde está la modernidad en la música para Enrique Bunbury?
 
La tecnología nos ofrece cada día nuevos gadgets con los que un músico puede retarse y continuar en su búsqueda por definirse de una forma más precisa. Creo que vivimos un tiempo glorioso para los sistemas de grabación, podemos grabar discos increíbles con ese material y cerrarnos a las posibilidades, es un poco ridículo. Muchos de nuestros oyentes no poseen equipos de audio en sus casas con los que apreciar lo que hacemos, pero eso no debe frenarnos para grabar mejor cada día y sorprender a los pocos que escuchen nuestros discos en los equipos adecuados.
 
En esta parte de la gira, estás utilizando un par de acústicas Gibson... ¿Qué te hizo decidirte por la Keb Mo Bluesmaster?
 
Es mi guitarra favorita ahora mismo. También tengo en casa la Gibson Robert Johnson, por la que siento un cariño especial, pero no la llevo en directo por carecer de pastilla, es una guitarra de estudio. La Keb Mo tiene un tamaño similar. Es pequeñita y tiene un sonido fantástico y muy especial, medio. Entre tanta guitarra y teclado, encuentra muy fácilmente su hueco de frecuencias y se muestra sin perder un ápice de calidad. Me gustaría probarla también para mi próxima grabación en estudio.
 
También usas una 12 cuerdas, una Songwriter Deluxe Studio que, además, se ha fabricado específicamente para ti, ¿correcto? ¿En qué temas la empleas?
 
Principalmente la uso para "Los inmortales", uno de los temas favoritos de "Palosanto". Es una canción que precisa de esa apertura de acústica de 12 cuerdas, amplia y generosa, brillante y con cuerpo. Se dejó de fabricar y volvieron a hacerme una especialmente, por lo que estoy muy agradecido. Además, haciendo caso a su propio nombre, en realidad soy un songwriter, no soy un guitarrista. Toco mucho más en las grabaciones, me gusta recrearme en el estudio, pero básicamente soy un escritor de canciones.
 
A nivel personal, ¿te tiran más las guitarras acústicas o las eléctricas?
 
Tengo bastantes guitarras. La mayoría acústicas, pero también eléctricas, barítono, española, doblo, sitar eléctrico, bajos… soy un coleccionista bastante compulsivo. En casa no tengo una predilección especial. Toco indistintamente acústica o eléctrica, dependiendo de la temporada. Ahora, la que tengo permanentemente fuera de la funda es una eléctrica que me regaló un chico en una firma de autógrafos en Los Ángeles. No es una gran guitarra, pero al no tener que cuidarla tanto, la puedo dejar encima del sofá o la puede agarrar mi hija y si se cae… ¡no pasa nada! Con esta estoy escribiendo mucho material, por tenerla más a mano.
 
Para terminar, llevas más de 12 discos a tus espaldas: 8 en solitario, 4 con Héroes, y alguno más en colaboración con otros artistas... ¿Cuál es el secreto para mantenerse en forma?
 
No perder la ilusión, ni la capacidad de sorpresa. 

Fotos: Jose Girl