USA: 1-800-4GIBSON
Europe: 00+8004GIBSON1
GibsonProductsStoreNews-LifestyleLessonsCommunity24/7 Support
Noticias y Reportajes
Síguenos en
Compartir

Gibson Escuela de Rock: ejercicios con escalas (2)

Raúl Barrantes
|
13.02.2013
Gibson Escuela de Rock: ejercicios con escalas (1)

En la primera parte de este artículo (aquí, concretamente) hablábamos de ejercicios con escalas que incorporar a vuestra rutina diaria de práctica (sí, debería ser diaria, pero como se dice por aquí, que cada palo aguante su vela...). Para facilitar las cosas y la compresión de los ejercicios que proponíamos, nos centramos en la escala pentatónica menor - de La (A) -, a la que todos en el mundo del rock estamos ya muy habituados, independientemente de nuestro nivel técnico. Aquí continuaremos jugando con ella, aunque nos adentraremos en otros terrenos algo más elaborados. 
 
Como decíamos allí, a la hora de romper el cajón del patrón cerrado había que derribar los muros entre patrones y entre las propias notas de cada uno. Esos muros imaginarios que nos creamos cuando centramos nuestra práctica en recorrer cada patrón de arriba abajo, uno tras otro, de forma independiente, y siempre con la misma métrica; y contra los que nos damos de cabezazos cuando queremos ir un poco más allá y no sabemos muy cómo.
 
Para ello vimos ya una técnica fundamental: tocar cada patrón a tresillos, en lugar de a tiempos, digamos, cuadrados del metrónomo. Si ya tienes más o menos dominados los ejercicios al respecto que os propusimos, estarás ya preparado para dar el siguiente salto. El lugar en el que caeremos no es otro que una pequeña mezcla entre esa cadencia que desarrollábamos con los tresillos y, en fin, el simple hecho de tocar más rápido. Es decir, esto:
 
 
Lo que ocurre aquí es sencillo: es exactamente lo mismo que en aquel ejercicio de tresillos – tocar un grupo de notas seguidas y, para el siguiente grupo, empezar por la segunda nota del anterior – pero cambiando la cadencia por una basada en semicorcheas. Esto significa que cada grupo de notas tienes que encajarlo en un golpe de metrónomo, a lo que te ayudará ir acentuando la nota de cada cuarteto (y empezar con tempos lentos). Esto es lo que, lo oirás, da la cadencia particular a todo el asunto, que también habrás escuchado más de una vez en solos de muchos guitarristas. Notarás, además, que el ejercicio, al agrupar de cuatro en cuatro y obligándote a “volver hacia atrás” con cada nuevo grupo de notas, pide una digitación determinada, obligándote a veces a tocar una justo debajo de la otra en el mástil: haz medias cejillas cuando sea necesario para poder hacerlo realmente rápido.
 
Con estos dos ejercicios, no solo mejorará tu conocimiento de cada patrón y tu forma física (tu digitación, vaya), sino que de repente, la escala se te abrirá a nuevas sonoridades basadas, simplemente, en qué decisiones tomamos a la hora de agrupar las notas. Es decir, basadas en la figura musical.
 
Ahora bien, ¿cómo tumbamos los muros entre patrones? Éste es duro, la verdad, pero un verdadero incordio cuando lo que queremos realmente es poder movernos por el diapasón sabiendo en todo momento a dónde vamos. Esa compartimentación en patrones está muy bien al principio, pero hay que terminar rompiéndola. Personalmente, creo que una buena forma de empezar con ello es ésta:
 
 
La idea es, simplemente, ir tocando los diferentes patrones, como sueles hacer, pero en ascensión conectando unos con otros, de forma que cuando llegas a la última nota del primer patrón en la primera cuerda, a continuación desde recorrer el siguiente patrón hacia la sexta cuerda; cuando llegues a lo que sería la primera nota de ese segundo patrón en la sexta cuerda, conectas con el tercer patrón y lo tocas hacia la primera cuerda, y así sucesivamente. Lo ideal, además, es in alternando con qué patrón comienzas.
 
Es simple, pero efectivo, porque al terminar un patrón tendrás que afrontar el siguiente sin demasiado tiempo para pensar, y puede que en el orden invertido. De esta forma, cada patrón se va asimilando mejor y más instintivamente, pero, además, se desarrolla una visión global de cómo conectan unos con otros. Para profundizar en esto, podemos también emplear lo que a veces se denomina como escala extendida. Que, en el caso de la pentatónica menor de La (A) sería algo como:
 
 
Comenzado en el quinto patrón en la zona grave del diapasón, tocamos la escala recorriendo el mástil. Esto es, conectando patrones. El punto de contacto entre cada patrón es indiferente, lo importante es que seamos capaces de recorrer el mástil tocando la escala y navegando entre patrones, sabiendo en todo momento cuál es la siguiente nota más allá de esa pared que antes nos cerraba el paso. Tranquilo, al principio puede que cueste, pero practica esto sistemáticamente, y te aseguramos que acabará cayendo. Aquí tienes otra versión de esta escala extendida conectando patrones:
 
 
Todo esto, como es de esperar, puedes aplicarlo a cualquier otra escala con la que te estés peleando: la mayor, la pentatónica mayor, algún modo... Pero, si quieres, lo vemos detenidamente en otra próxima entrega de Escuela de Rock.
 
blog comments powered by Disqus