¡Ah, el proceloso mundo de las afinaciones! Cuando uno está ya acostumbrado a navegar por un mástil ajustado a E (Mi), es decir, la afinación estándar, de repente alguien le descubre que esas relaciones tonales entre cuerdas pueden alterarse... ¡y el Universo no implosiona! Vamos, que la estándar no es una regla inamovible, ni mucho menos. Y no solo eso, sino que al alterar ese espacio de confort, esa zona segura que posibilita que tu mundo vertical se rija por cada día por E-A-D-G-B-E, y darle nuevas reglas, uno puede alcanzar sonidos y formas de tocar diferentes (claro) y atractivas (mucho más interesante).
 
Las afinaciones alternativas son, precisamente, ese nuevo juego de reglas. Y todo su misterio pasa en su forma más simple por ajustar tus cuerdas a otros “tonos raíz” más arriba o más abajo. Pero en algunos escenarios la cosa se complica un poco más, alterando radicalmente las relaciones intercordales, y obligando a nuestro cerebro a hacer un pequeño gran ejercicio de reubicación. Hacerse un nuevo mapa mental de lo que tenemos entre los dedos no siempre es fácil, pero el esfuerzo merece la pena cuando tenemos al alcance nuevos sonidos y aproximaciones a la interpretación. Muchos músicos ya han explorado unos cuantos, y otros tantos están por descubrir. Os explicamos nuestras afinaciones alternativas favoritas, y os animamos a que nos descubráis alguna nueva a nosotros:
 
Drop D
Es un clásico indiscutible, especialmente en géneros más metaleros. La idea es, sencillamente, partir de la afinación estándar en E (Mi) y bajar la sexta cuerda un tono completo, hasta D (Re). De ahí el nombre, vaya. Esta afinación tiene dos ventajas claras: permite engordar tus riffs con tonos más graves, y tocar acordes de quinta con un solo dedo. El pequeño desafío es reajustar tu visión del mástil, ya que el resto de cuerdas siguen estando afinadas sobre la base de E (¡ojo al ejecutar tus escalas habituales!). El resultado puede ser tan contundente como el Walk de Pantera, o más sutil, como el Everlong de Foo Fighters.
 
Medio tono más grave: estándar en Eb
Otro sospechoso habitual en las afinaciones: la idea es bajar la afinación completa medio tono, dejándola en Eb-Ab-Db-Gb-Bb-Eb. La has oído cientos de veces en temas de Jimi Hendrix o Stevie Ray Vaughan. También Guns N' Roses, en aquellos tiempos, solían tocar afinados así. De nuevo, se consigue un tono algo más grueso, y puede facilitar mucho la vida a un cantante...
 
Un tono más grave: estándar en D
Básicamente, el mismo concepto que la anterior, pero otro medio tono más abajo, hasta D-G-C-F-A-D. De nuevo, un cantante con problemas con los agudos puede amarte para siempre si afinas de esta forma (hasta donde tú le dejes, vaya). Los riffs también te querrán más. Pero ojo: bajar todo un tono (y aún, un simple semitono, según tu configuración) puede afectar a la tensión de las cuerdas, y puede ser necesario un ajuste o incluso un cambio de calibre. Lo que también puede contribuir a un tono más oscuro y pesado, si es lo que buscas.
 
Dos tonos más grave: estándar en C
Seguramente, la popularidad de las guitarras de siete cuerdas tenga su origen en esta afinación que rezuma stoner por todos sus poros. La idea es bajar toda la guitarra dos tonos completos, dejándola en C-F-A#-D#-G-C, y grupos como Queens of the Stone Age son los principales responsables de que muchos guitarristas hayan terminado en el luthier ajustando así sus instrumentos. Porque sí, es necesario un ajuste importante, por cuestiones de tensión, y a veces hasta hay que lijar la cejuela para poder instalar un calibre lo suficientemente grueso. ¿El resultado? Un sonido gordo como el infierno (¿tiene esto sentido?), y no más quebraderos de cabeza al tocar No One Knows.
 
Drop C
Una opción menos drástica para pelearse con temas de grupos como Queens of the Stone Age o Kyuss pasa por afinar tu guitarra en D (ver más arriba), y bajar la sexta cuerda un tono completo. Es decir, como Drop D, pero partiendo de la afinación estándar en D. De esta forma, el grave más necesario está en la sexta cuerda, pero los ajustes mecánicos son algo menos drásticos. ¡Y se pueden tocar quintas con un dedo!
 
Drop B / Drop A
Dos claros ejemplos de que la experimentación no está para nada reñida con la afinación. Estas dos opciones consisten simplemente en bajar la sexta cuerda de una guitarra afinada en E estándar hasta B (Si) o A (La). Para ello es necesario instalar una cuerda de mayor calibre en dicha posición, pero las posibilidades tonales son muy interesantes. Solo tienes que escuchar el Rusty Cage de Soundgarden para comprobarlo (Drop B), y nos toca mencionar de nuevo a Josh Homme, esta vez en Them Crooked Vultures, para encontrar ejemplos de Drop A: las guitarras de Caligulove, Warsaw o No One Loves Me & Neither Do I están en esta afinación ciertamente retorcida.
 
DADGAD
Una afinación de origen celta que popularizó, afortunadamente, nada menos que Jimmy Page. Su nombre responde precisamente a las notas en que está afinada cada cuerda, y suele emplearse para usar cuerdas al aire como notas pedales (drones, en inglés).
 
Nashville
Sí, además de ser una de las ciudades más vinculadas a la música moderna, y hogar de Gibson, Nashville es el nombre de una afinación. Precisamente porque se ideó allí. Es, en realidad, la afinación estándar en E (Mi), solo que con algunos giros: se cambian la sexta, quinta, cuarta y tercera cuerda por alguna de menor calibre, de forma que puedan afinarse una octava por encima de lo habitual. De esta forma se consigue algo muy parecido al timbre de una guitarra de 12 cuerdas, pero solo con seis. Ingenioso, ¿verdad?
 
Open G
Un clásico del Delta Blues, pero también actualizado por guitarristas como Keith Richards. Sí, esa forma característica de riffear de los Rolling tiene mucho que ver con que su guitarrista afine habitualmente precisamente en Open G. La idea tras las afinaciones abiertas es que la guitarra suene como un acorde cuando toques todas las cuerdas al aire. Para ésta, las cuerdas deben ajustarse a D-G-D-G-B-D. Es decir, un acorde de Sol (G). Por eso es tan apropiada para el blues acústico y el trabajo con slide. El guitarrista de los Rolling Stones, además, elimina la sexta cuerda directamente.
 
Open E
También muy habitual en el mundo del blues acústico y el slide (Delta Blues especialmente) . E-B-E-G#-B-E es como quedarían las cuerdas con esta afinación. Robert Johnson tocó un buen puñado de canciones sobre esta base, como Preaching Blues, por ejemplo. Y grupos más actuales como The Black Crowes la usan también habitualmente.
 
Open D
Como es de imaginar, casi cualquier acorde puede obtenerse afinando las cuerdas a conciencia. Open D se basa en el acorde de Re (D), para lo que hay que ajustarlas tal que así: D-G-D-G-B-D. Muy habitual también del Delta Blues, pero no solo: la guitarra rítmica del Even Flow de Pearl Jam, por ejemplo, usa esta afinación.