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Gibson Les Paul Standard 2014... En primera persona

Raúl Barrantes
|
24.07.2014

Les Paul Standard 2014 (Ocean Water Perimeter)



Página oficial de la guitarra

Ciento veinte años. Eso es lo que nos señala con descaro y orgullo la nueva versión de una guitarra histórica con el que en Gibson celebramos este año de aniversario. Ciento veinte años de tradición e innovación que, de algún modo, se resumen en la pequeña incrustación que luce la nueva 2014 Les Paul Standard al a altura del traste doce (“120th Anniversary”), pero que en el fondo se condensan en los diferentes aspectos de esta guitarra a la que, después de muchas horas de relación durante los últimos meses, hemos decidido por fin dedicarle su propio artículo.

 Porque podemos explicar de muchas formas cuánto de bueno tiene la nueva línea de guitarras para este año 2014, en general, y este auténtico buque insignia, en particular. Pero no hay nada como escuchar de primera mano – o leer, en este caso – las impresiones y sensaciones de alguien que ha tocado con ella. No se trata aquí de hacer un resumen ni explicar al detalle cada una de sus características, sino de transmitiros qué se siente al tocar una guitarra que sin romper con la tradición – más bien al contrario, extrayendo las lecciones necesarias de ella – incorpora unas cuantas mejoras que hacen de la Les Paul un viejo conocido renovado, adaptado a los nuevos tiempos y con los suficientes recursos en su haber para satisfacer al guitarrista moderno más exigente. Esperamos conseguirlo...

 

Min-ETune

Sin duda, uno de esos recursos dignos del siglo XXI es el Min-Etune que incorpora en su pala la 2014 Les Paul Standard. Se puede leer y escuchar mucho sobre cómo este artilugio, que a los más talluditos nos sigue pareciendo de ciencia ficción, hace la vida más fácil al guitarrista. Y lo podemos contar de mil y una maneras, porque sabemos que es así. Pero, honestamente, no es hasta que lo ves en acción que comprendes hasta qué punto se trata de una realidad absoluta y no simplemente de una frase de ventas.

Como alguien que ha podido usarlo en muchas ocasiones, he de confesar que aún hoy sigue dejándome estupefacto: darle al botoncito, rasguear las cuerdas y escuchar el zumbido de los motores que mueven las clavijas de afinación sigue siendo una experiencia para la que mi mente no estaba en absoluto preparada. Diez segundos más tarde, la guitarra está perfectamente afinada. Tal vez alguna cuerda no haya podido calibrarse completamente bien (lo que te indican los LEDs del Min-Etune sin lugar a dudas), pero normalmente lo único que hace falta es tocar cada una de ellas, el LED pasa a verde (a veces sin llegar a mover la clavija, simplemente porque necesitaba prestarle un poquito más de atención), y listo: el Min-Etune se apaga... ¡y a tocar!

 De verdad, la afinación se convierte en algo casi instantáneo. Y usar afinaciones alternativas cuesta tan solo unos pocos segundos más: bajar la guitarra medio tono, pasar a Drop D, DADGAD, o una afinación abierta es tan rápido que uno desearía ponerle un Min-Etune a cada una de las guitarras que posee. Tan solo entre algunos tipos de afinación (de un E abierto a E estándar, por ejemplo) puede tardarse ligeramente más, y hacer falta un par de rasgueos y tocar alguna cuerda por separado. Pero es algo completamente normal, teniendo en cuenta los cálculos y calibraciones que el afinador hace rapidísimamente. Y, en cualquier caso, siempre es más rápido que hacerlo uno mismo con un afinador electrónico de suelo... ¡y sin tener que recordar qué nota corresponde a cada cuerda en cada afinación!

 Paleta sonora

Pero lo del Min-Etune es, en el fondo, una guinda en un suculento pastel. Porque lo primero en lo que se fija un guitarrista serio al probar una guitarra es en el sonido, por supuesto, y en la comodidad y el tacto. Y la 2014 Les Paul Standard va sobrada en ambos departamentos...

 Lo primero que llama la atención es que el mástil, aunque presenta un perfil más moderno que versiones más tradicionales, resulta igual de cómodo a la mano que mástiles más gruesos a los que estamos acostumbrados (y enganchados) muchos de nosotros. Éste presenta un perfil tipo años 60 modificado, con algo menos de grosor en la parte aguda del diapasón (slim taper asimétrico) realmente agradable y satisfactorio a la mano, que se siente pleno y deja libertad al pulgar para maniobrar por la parte superior. Además, los trastes están rematados hasta el final de la junta del diapasón, en lugar de que ésta se moldee alrededor de éstos, lo que resulta cómodo, especialmente si usas vibratos amplios en las cuerdas de los extremos, y evitará problemas típicos en el futuro. El remate de los trastes, además, en un cuidado bisel, es realmente suave.

 Los bendings resultan confortables  de realizar con los trastes que monta la guitarra en combinación con el radio del mástil. Y el peso es bastante ajustado gracias a las cámaras en el cuerpo que, cierto es, aportan cierta resonancia particular a la guitarra cuando se toca a pelo, sin enchufar.

 La miga llega cuando conectamos la guitarra al ampli y empezamos a explorar las Burstbucker Pro de esta 2014 Les Paul Standard, junto con todas las opciones sonoras de los cuatro controles push/pull de la guitarra. En una palabra... ¡guau!

Aunque os las contamos ya por aquí, la paleta de sonidos disponibles en esta nueva generación de Les Pauls es sencillamente espectacular una vez que realmente te enfrentas a ella en persona. No es solo que las Burstbuckers Pro de Alnico 5 suenen genial (con un poco más de mordiente para quienes busquen sonidos algo más afilados, eso sí, especialmente si la comparo con la R9 que tengo a mano...), sino que las dos opciones de split-coil con la tecnología de Tuned Coil Tap – disponibles levantando cada pote de volumen – abren el abanico a sonidos más de pastilla simple, sin acabar de abandonar el carácter clásico de una Les Paul, pero aportando matices muy interesantes próximos a otros conocidos modelos single coil. Probando esta Les Paul con un ampli tipo modded Marshall, y con un Deluxe Reverb, los tonos a disposición cubren una larga lista de sospechosos habituales, pero también de sonidos propios realmente interesantes.

Por si esto fuera poco, en la posición intermedia, podemos acceder al clásico sonido fuera de fase  levantando el control de tono de la pastilla de graves. Esta opción “out of phase” nos lleva directamente a territorio Peter Green, si así lo queremos, y es un recurso realmente interesante de tener a mano, con ese carácter nasal tan particular que aporta personalidad inmediatamente a cualquier riff.

 Una de mis características preferidas, sin embargo, ha resultado ser el Pure-Bypass que se activa al levantar el control de tono de la pastilla de puente. Su función, sencillamente, desconectar toda la circuitería interna y llevar la señal directamente de la pastilla de puente al jack de salida. Es, en el fondo, una especie de boost para solos automático: al conectarlo, estemos donde estemos, pasamos a la pastilla de puente con toda su ganancia y volumen y un sonido puro y rudo. Es como ponerlo todo al 11 con un simple switch. ¡Me encanta!

 Tras manosear y jugar a gusto y sin prisas con la 2014 Les Paul Standard, solo puedo decir que se trata de un guitarrón a la altura de los tiempos que corren, con opciones modernas pero un claro carácter vintage que bien merece ese “120th Anniversary” que luce con orgullo en el traste doce. Las opciones sonoras  son, sencillamente, alucinantes, y uno se acostumbra muy, muy rápido a acceder a ellas a través de los cuatro controles push/pull. Bien pronto se descubre uno a sí mismo alargando la mano constantemente para ajustar y probar sonoridades, levantando un pote, bajando otro, y cambiando sobre la marcha de forma fluida de una a otra.

 

Sencillamente, una maravilla.

 

 

 

 

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