Todos hemos sufrido la volatilidad de la inspiración. Sí, ya sabes: ese momento en que agarramos la guitarra, tocamos sin pensar demasiado en nada, y acaba apareciendo de sopetón algún riff, lick o progresión de acordes realmente excitantes. Pero todos hemos pasado también por ese momento de extrema y estúpida confianza: “bueno, mañana me acordaré de esto seguro”.

Es demasiado bueno como para olvidarlo, ¿verdad? ¡Ah, qué gran error! Al día siguiente, por mucho que nos esforcemos, el riff no vuelve a nuestras manos. Ni siquiera somos capaces de tararearlo correctamente. Y fuimos tan idiotas como para no apuntarlo o, ejem, grabarlo.
 
Como comprobaremos a continuación, no es ésta la única razón por la que tener alguna forma rápida y efectiva de grabarnos cuando nos sentamos a tocar es una gran idea. En estos tiempos que corren, sacar unos minutos para dedicarle tranquilamente a nuestro instrumento entre trabajos, familia, ensayos, sesiones y conciertos (en el mejor de los casos, es decir, que los tengas), puede convertirse en toda una cruzada. Si no un vía crucis, directamente. Sacarle el máximo partido a esos minutos es importante y, de nuevo, grabarse ayuda a hacerlo.
 
Afortunadamente, estos tiempos tienen también sus ventajas, aparte de las prisas. La tecnología es una de ellas, y en este caso, Gibson lanzará en breve (el próximo 15 de mayo, solo en Estados Unidos de momento) una de esas pequeñas genialidades que nos hacen la vida un poquito más fácil a los guitarristas: el Memory Cable.
 
Se trata, ni más ni menos, que de un cable de instrumento que lleva incorporada una interfaz de grabación diseñada por Tascam: lo conectas entre tu ampli y tu guitarra, pulsas un botón, y desde ese momento se graba todo lo que toques. Así de simple. Y así de potente: en total, 13 horas de grabación continua están disponibles con la tarjeta micro SD de 4GB incluida (en formato .wav, 44.1 kHZ y 16 bits). Cuando quieras cerrar el archivo de grabación en curso, basta con darle de nuevo al botón y continuará grabando en uno nuevo. De esta forma, podrás ir marcando tus mejores ideas, que siempre estarán al final de cada archivo.
 
¿Por qué una herramienta como el Memory Cable puede ser una de las ayudas más útiles para cualquier músico? Te lo contamos a continuación, porque, como decíamos antes, grabarse cada vez que tocas es un sana costumbre para, por ejemplo...
 
Mejorar tu técnica: escucharse a uno mismo es algo que todo guitarrista debería hacer de forma rutinaria. Y para ello no hay otra solución que grabar tus sesiones de práctica. Revisarlas después de forma crítica (¡no te tengas ninguna misericordia, el público o tu productor no la tendrán!) se revelará más pronto que tarde como un ejercicio realmente útil: podrás comprobar de forma objetiva aspectos como tu tempo (¿lo mantienes constante o no? ¿te aceleras en exceso cuando te atrapa la emoción?), la afinación (¿presionas demasiado las cuerdas sobre el mástil en pasajes más excitantes o exigentes? ¿afinas bien los bendings?) o la calidad y fluidez de tu vibrato.
 
Demonios, casi podríamos decir que el Memory Cable ha nacido para ser tu mejor compañero en esta fase de auto-crítica de tu propia técnica.
 
Guardar riffs: como decíamos al principio, nunca hay que fiarse de la inspiración ni mucho menos de nuestra memoria. Si estás tocando, aunque solo sean 10 minutos, y aparece un riff o un lick que realmente te gusta, grábalo. Con el Memory Cable lo tendrás muy fácil: si no lo hiciste al enchufarte a tu ampli, solo necesitarás darle a un botón y volver a tocar ese riff (ahora, no 24 horas después, cuando no lo recuerdes) para que quede almacenado a buen recaudo. Más tarde podrás volver sobre él y revisar si realmente era tan bueno como creías y puede servirte como punto de partida para algo más, o puedes lanzar el archivo a la papelera. Eso sí, antes que esto, nosotros preferimos guardarlo en una carpeta de descartes... ¡por si las moscas!
 
Componer canciones: de nuevo volvemos al principio, donde ya habíamos dado algunas claves de la importancia de un artilugio tan sencillo como el Memory Cable. Tal vez solo tengas esos 10 minutos que decíamos hace un párrafo, pero siempre es probable que la señorita Inspiración llegue en ese preciso momento y te montes un tema completo, desde la intro hasta la coda, en menos que canta un gallo. Créenos que si tenías tu Memory Cable enchufado y grabando, lo agradecerás. Olvídate de apuntar en una libreta, salir corriendo a por la grabadora (¡ya la tienes ahí!) o intentar memorizarla (¿de verdad tenemos que repetirlo? ¡no, no, no!). La tendrás almacenada en tu micro-SD esperando ser revisada después en tu ordenador.
 
Comprobar partes: una de las facilidades que ofrece Memory Cable es la de volcar de forma sencilla todo lo grabado en el ordenador. Hoy en día, casi cualquier ordenador lee tarjetas SD (Memory Cable incluye un adaptador micro-SD a SD), con lo que solo tendrás que meter la tarjeta en la ranura correspondiente y descargar tus grabaciones. Así no tendrás que imaginar si esa guitarra doblada, ese pequeño lick que se te ha ocurrido para una parte determinada del tema, o esa armonía que te ronda la cabeza empastará con lo demás o no. Descarga la parte rítmica que has grabado, haz un loop y prueba tranquilamente tus overdubs.

Chequear tu tono: ya, sabemos qué estás pensando. ¿Cómo voy a chequear el tono como el Memory Cable si está precisamente entre la guitarra y el ampli? Bueno, quitando que sin duda ésta es una de las otras grandes razones para grabarte siempre, aunque no sea con el Memory Cable (solo grabándote y escuchándote fuera del contexto de tu local de ensayo sabrás realmente cómo suena tu equipo), el tono no está solo en tu ampli y tus pedales. También en tu forma de tocar. Y si quieres ir comprobando, tirando del dicho común, cuánto tono hay en tus dedos, tener enchufado tu Memory Cable a tu ampli de práctica por sistema es, seguramente, una de las mejores cosas que puedes hacer.