¿Sabes cuál es el secreto para que se te vea, y oiga, profesional cuando te subes a un escenario? Bueno, lo cierto es que no hay solo uno, pero éste, en concreto, es importante: un poco de mantenimiento básico. No nos referimos a atusarte bien el pelo, ni engrasar esos músculos cubiertos de tatuajes. Nos referimos al mantenimiento básico de tu equipo. Puedes ser el nuevo Hendrix, o saberte de pé a pá todos tus riffs y solos. Pero si te subes a un escenario y tu guitarra se te cae a pedazos antes del segundo tema, o tu amplificador gorgotea asfixiado por válvulas con más rodaje que, como decía aquel gran comentarista británico, la moto de un hippy, todo será en vano.
 
Vale, si eres el nuevo Hendrix, es probable que unos inconvenientes de este tipo no acaben por empañar tu arte a las seis cuerdas. Pero como, en general, ninguno lo somos, más nos vale tener nuestro equipo listo y en buena forma cuando nos dirigimos a nuestro club local habitual para tocar. Y más aún si pretendemos embarcarnos en una gira veraniega. Aquí os dejamos algunas pautas para tenerlo a punto en la carretera, o cuando el luthier está de vacaciones...
 
Potes y electrónica
Muchos de los problemas que uno se encuentra cuando se le da mucha guerra a una guitarra tienen que ver con la electrónica. Todos los hemos sufrido: ruiditos al mover el cable en el jack, al girar un potenciómetro... Todo esto se puede solucionar con un poco de mantenimiento básico. Usa un limpiador de contactos en los diferentes puntos de la guitarra (jack, pote, switch) cada cierto tiempo, y más a menudo cuanto más expuesto esté el instrumento a suciedad. Asegúrate de que el jack está firmemente anclado en su sitio, ya que a veces la rosca puede soltarse un poco, y provocar un fallo de contacto. Y ten en cuenta que los potes, con el tiempo, necesitan ser reemplazados. Todo esto se aplica también a tus pedales...
 
Afinadores
Son el elemento que, básicamente, mantiene nuestra guitarra afinada y... ¿cuántos de nosotros les hacemos algo de caso alguna vez? No está demás repasar de cuando en cuando que estén bien sujetos en su sitio, comprobando que los tornillos no se han aflojado. Algo que puede ocurrir con relativa facilidad ante los rigores de la carretera. Y si todos llevamos un afinador encima para estar afinados, ¿por qué no cuidar también el origen del problema?
 
La cejuela
Lo mismo ocurre con la cejuela. Salvando problemas serios aparte - como que te cargues uno de los carriles de la misma en un momento de pasión guitarrística, y la cuerda ya no quiera quedarse más en su sitio, provocando que te maldigas por no haber llevado una guitarra de reserva (experiencia propia) -, la cejuela tiene también mucho que decir en cuestiones de afinación. Toda esa suciedad que se acumula ahí, es un no-no-no para la buena forma de tu instrumento. Así que dedica algo de tiempo en limpiarla bien y, ya de paso, en usar algún tipo de lubricante para que la fricción de las cuerdas se minimice, y tu afinación sea la mejor posible. Créenos, lo agradecerás.
 
El puente y un poco de limpieza
Hablando de limpieza, todos estamos de acuerdo en que un instrumento con heridas de guerra visibles es muy cool. Cuando el rigor de la carretera afecta a una guitarra, muchas veces el resultado es una presencia y un aroma a veteranía muy atractivos. Pero hay cosas que no deberías dejar envejecer. Por ejemplo, el puente puede provocar zumbidos nada deseables por poco óxido que presente (y tal vez no te des cuenta de que está ahí hasta un concierto o una sesión de grabación realmente importantes). Algo parecido puede ocurrir con toda esa suciedad que se acumula en los trastes. Usa productos adecuados (aceite de limón para el diapasón, un poco de alcohol para el puente) y dale una buena limpieza. Las marcas de batalla en el acabado de tu guitarra pueden ser molonas, pero el óxido en los herrajes, no tanto.
 
Vigila esos altavoces
Revisa periódicamente los altavoces de tu ampli, para asegurarte de que no tienen ningún desperfecto que pueda afectar al sonido que emiten. Y si detectas sonidos extraños, especialmente cuando tocas notas graves, es probable que el cono se haya rajado. En estos casos, y con el diseño actual de la mayoría de amplis, no es nada difícil, simplemente, cambiar el altavoz entero. Con un poco de maña, puedes hacerlo antes de tener que subirte al escenario (si tienes uno a mano, o una tienda cerca, claro).
 
Soldaduras 101
Hablábamos antes de contactos en la guitarra, y también en los pedales de efecto. Lo cierto, es que casi cualquier problema electrónico que tengas con ello tiene muchas papeletas de ser fácilmente solucionable si tienes algo de maña con un soldador. LEDs gastados, switches que han dejado de funcionar... suelen ser problemas sencillos que se arreglan con dos puntos de soldadura y el recambio adecuado. Lo mismo ocurre con guitarras y bajos que han dejado de sonar: si todo lo demás está bien, echa un vistazo a las tripas, y tal vez haya un cable suelto que se arregla en dos minutos con ese soldador que deberías llevar en tu equipaje de gira.
 
Revisa tus cables
Tanto tu cable de la guitarra, como los patches de tu pedalera deberían estar siempre en las mejores condiciones posibles. Es aquí donde se encuentra el origen de muchos de esas clásicas situaciones: “¿por qué no sueno?”. Especialmente si usas cables demasiado baratos. Comprueba que los apantallados y las soldaduras están bien, y ten cuidado con los cables para pedales solderless, porque suelen tener la mala costumbre de fallar en el peor momento (no decimos que no los uses, pero sí que los revises). Y no seas tacaño: invierte en buenos cables y, de vez en cuando (cada varios años si son realmente buenos) renuévalos. Ganarás en sonido y fiabilidad.
 
Respeta a tu ampli
Si tu amplificador es de válvulas, por favor, no lo maltrates. Muy especialmente si vas de gira. Ten en cuenta rutinas básicas como encenderlo un rato antes de tocar, y dejar que se caliente con el stand-by activado. Y apágalo de la misma forma: déjalo en stand-by unos minutos antes de apagarlo y desenchufarlo. Y, por dios, no lo muevas en caliente. Y si tienes que hacerlo, sé extremadamente cuidadoso: el calor que generan no se lleva bien con movimientos bruscos. Ya puestos, si vas a tener que hacer muchos kilómetros de carretera con el ampli en el coche o furgoneta, hazte de un buen flight case. Respeta a tu ampli, y él te respetará a ti.