No, tranquilo. Como puedes comprobar, en el título no dice nada de “Tonifícate”, nuestra serie dedicada al tono. Así que éste no es un artículo sobre la importancia de las incrustaciones (ya sabes, los clásicos puntitos y sus variantes en el diapasón para marcar los trastes) en el timbre de tu instrumento. Sinceramente, tal vez lo tengan, y seguro que algún gurú de la guitarra en algún remoto lugar de internet o algún oscuro y secreto taller de lutier, defiende el impacto de calzar unos cuantos trozos de acrílico en el diapasón de ésta o aquélla manera. El oído de quien esto suscribe, ya os lo confieso, no llega a tanto. Ni remotamente. Y no pocas veces agradezco no haber recibido la ¿bendición? de un oído tan portentoso y perceptivo, ya que puedo concentrarme en otros menesteres...
 
Lo que está claro es que los guitarristas nos pasamos media vida mirando al mástil. Y lo de las incrustaciones cumple con dos funciones de suma importancia para el jornalero de las seis cuerdas: señalar el camino, es decir, ayudarnos a saber dónde narices nos encontramos en cada momento; y molar. Molar por lo original, molar por lo minimalista, o por cualquier opción intermedia. Las incrustaciones, más allá de lo práctico a nivel visual, desempeñan una función estética no menos importante. Porque lo estético a los guitarristas nos importa, vaya. Y mucho. Si no, ¿por qué alguien elegiría tocar su instrumento a la altura de las rodillas?
Divagaciones aparte, repetimos: no vamos a hablar de cuán importantes o no son las incrustaciones en tu sonido final (ejem), sino a echar un vistazo a cuáles son los diferentes tipos de acoples que usamos en Gibson. Ya que cada uno de éstos, hechos a mano siempre, por cierto, dicen algo sobre el guitarrista que las elige...
 
Puntos
Son un clásico inmortal y algo ya completamente innato a una guitarra eléctrica o acústica (las guitarras clásicas suelen tenerlos también, pero en el costado, en lugar de sobre el diapasón). Pequeños puntos blancos, perlados o negros, según el caso. Son algo más fáciles de implementar que otros tipos, ya que no hace falta cortar y pulir esquinas, lo que los hace también más económicos, aunque no por ello menos útiles o vistosos, según cada modelo. Son, por supuesto, los que dan nombre a la ya célebre Epiphone Dot 335 o a la Gibson 1959 ES-335 Dot Reissue, y se pueden encontrar también en la Les Paul Jr, la Flying V, o en la nueva SGJ de 2014.
 
Trapezoidales
Tal vez sean las incrustaciones más características de Gibson, que pueden encontrarse en múltiples modelos, desde la Les Paul Standard (como ésta Les Paul Standard Premium de 2014), a la SG de toda la vida, pasando por la Gibson Explorer o la Firebird. Son, de algún modo, una seña de identidad (he aquí la importancia de la estética), y suelen realizarse con material acrílico con cierto efecto perlado. Aunque a veces se emplea celulosa, en línea con los materiales usados en los instrumentos de los 50.
Bloques
Instrumentos tan especiales como la Les Paul Custom son los que montan este tipo de incrustaciones menos historiados que los trapezoidales, y por eso menos llamativos, pero, de algún modo, más rotundos y contundentes. Los encontramos también en modelos como la Gibson Custom Peter Frampton Les Paul, o la Les Paul Standard de 2010 equipada con Robo Tuners. En cierto sentido, son una continuación visual sobre el mástil de las humbucker que montan estas guitarras.
Modelos 2014
En las nuevas guitarras de 2014, que presentan alguno de estos tipos de incrustaciones, se ha incluido además una especial conmemorando el 120º aniversario de Gibson. Se encuentra en el traste 12 (dónde si no...) y aparece en todos y cada uno de los nuevos modelos.
 
Y, además...
Hay otros muchos tipos de incrustaciones en nuestras guitarras, algunos que aparecen en un buen puñado de modelos icónicos, y otros que se dejan ver solo en algún modelo concreto y completamente único. En el primer grupo están, por ejemplo, los llamados Long Odds, que verás en modelos como la CS Les Paul Long Scale, o la Nancy Wilson Nighthawk Standard. También en semi-huecas como la 1952 ES-295 o la 1959 ES-175.
 
Por otro lado, guitarras como la ES-335 Trini López, la ES-195 o la SG Deluxe llevan las características incrustaciones en forma de diamante. Otras, como la SG Futura o la Les Paul Supreme llevan luna variación de los bloques, partidos en dos o incluso tres porciones.
 
Y más, singular y poco habitual es un modelo que se relanzó hace poco: la Gibson M-III, con sus incrustaciones en forma de punta de flecha para reforzar la imagen agresiva de este particular modelo.