Tanto si eres un artista o miembro de una banda que va a entrar a enfrentarse a la grabación de su disco (o demo, o maqueta), como si estás al otro lado, el del productor o ingeniero que se encargará de todo el apartado técnico y/o la dirección de la producción (tareas que hoy en día, con el auge del home studio cada vez están más entremezcladas), hay un aspecto al que deberías prestar mucha atención. Mucha más de la que piensas, y sin duda mucha más de la que, por regla general, las bandas le prestan: la pre-producción
 
Es esa fase preparatoria, como su propio nombre indica, en el que se deben atar todos los cabos de lo que luego será una grabación en estudio, ya sea una maqueta, una serie de demos, o un proyecto de mayor entidad. Un álbum, vaya. Tiene que tener lugar antes siquiera de pisar el estudio, y su importancia radica en varios aspectos, tanto en su impacto en la calidad de lo que será el producto final, como en lo que éste puede costar económicamente. Y como pocos estamos para andar derrochando horas de estudio (es decir, dinero), y también estamos hartos de escuchar discos más bien mediocres, tomemos nota de en qué áreas debería concentrarse ese trabajo de pre-producción que luego allanará el camino de nuestras sesiones de grabación:
 
Conocer el material y al artista
Esto va dirigido principalmente a aquel segundo grupo que comentábamos, el compuesto por productores y/o técnicos que van a comenzar a trabajar con una banda. Conócelos. No hablamos necesariamente de salir a cenar y de copas con ellos cada fin de semana para establecer una relación personal (aunque es algo que tampoco está demás si se trata de un proyecto de envergadura). Pero, en función del tipo de trabajo que se trate, deberías tener una noción bien clara de quién es el artista, qué pretende, y, por supuesto, cómo suena su material. Acude a ensayos o directos, y empápate del rollo que lleva esa gente que dentro de poco tendrás pululando por tu estudio intentando plasmar su visión musical. Si no sabes cuál es, poco podrás ayudarles, más allá de subir faders y colocar micros... Cuanto más te familiarices con ellos, sus canciones y su sonido, más sencillo será después convertirlo de la mejor manera posible en un disco.
 
Tener canciones compuestas (y de sobra)
Parece obvio, ¿verdad? Bien, pues no lo olvides la próxima vez que planees entrar al estudio. No serías el primero que decide grabar un disco y componerlo sobre la marcha, y acaba arruinado por el camino (o arruinando a otros, vaya...). Si de lo que se trata es de tener unas cuantas demos, tampoco nos vamos a poner muy exigentes con este punto. Y, desde luego, grandes temas y grandes proyectos han surgido de la improvisación en el estudio, o la colaboración espontánea. Pero para esto, en general, hay que tener o mucho dinero o un estudio propio en el que poder entrar “a ver qué pasa”.
 
Si, como el común de los mortales, el presupuesto aprieta, más vale llegar a las sesiones de grabación con los temas compuestos de pe a pa. Y, si estamos hablando de un proyecto serio, especialmente si vamos a contar con la labor de dirección de un productor, tampoco está demás tener canciones de sobra. Por si por el camino descubrís que algún tema no funciona.
 
Ensayar hasta el agotamiento
Deberes para la banda: ensayad. Mucho. Hay pocas cosas menos productivas que un músico que se mete en la pecera a grabar, y no se sabe bien sus partes. Es vuestra responsabilidad como grupo el tener todas las canciones bien atadas, y poder tocar impecablemente todo lo que haya que tocar. Tal vez en directo puedas salir más o menos del paso improvisando cosas, pero en el estudio estarás, paradójicamente, mucho más expuesto. Y lo que grabes será, además, tu carta de presentación y quedará registrado para siempre. Por no hablar de que resulta especialmente irresponsable y muy amateur el derrochar horas de estudio porque uno no se ha molestado en practicar hasta tener completamente asimilado su propio material. Reservad el tiempo que necesitéis para ensayar sistemáticamente todo lo que vayáis a grabar. El esfuerzo tendrá su recompensa.
 
Decidir los arreglos
Precisamente durante esos ensayos, que en buena medida debería tener lugar con el productor – si lo hubiera en el proyecto – implicado en cada momento, es dónde habría que decidir al menos el grueso de los arreglos que tendrá cada canción. Si hay solos y cómo serán, si queremos incluir vientos o cuerdas, si habrá percusiones además de la batería, cómo queremos que sean los coros, etc. Por supuesto, siempre habrá tiempo para que la creatividad y el momento manden durante la grabación, y pueda surgir algún tipo de inspiración que se traduzca en un arreglo concreto realizado sobre la marcha. Pero por el bien del proyecto, es mejor dejar lo mínimo posible – o nada – al azar, y que el arreglo, tanto el general como el detalle, esté claro antes de darle al REC.
 
Buscar músicos
Es posible que en función de las partes que queramos incluir en algunos temas, sea conveniente contar con músicos ajenos a la banda. Trompetistas, teclistas, violoncelistas, etc. La fase de pre-producción debe servir para discernir cuáles serán las necesidades durante todo el proceso de producción y tenerlo todo preparado. Y los músicos son sin duda una de ellas. A veces es suficiente con lo que puede chapurrear uno de los miembros de la formación, o incluso el mismo productor. Pero no menospreciemos el tiempo y dinero que se puede ahorrar si el Wurlitzer o el contrabajo lo toca alguien que realmente sepa, y el empujoncito de calidad que puede darle al producto final.
 
Tener claros los objetivos
Las necesidades de una producción dependerán de los objetivos que tengan ésta. Es decir, de la respuesta a una pregunta bien sencilla: ¿para qué queremos grabar? No será igual hacerlo para poder tener una tarjeta de presentación de la banda (demos), una simple recopilación de temas compuestos para trabajarlos en profundidad más adelante, un disco con intención artística completa, o simplemente temas que puedan luego licenciarse para su uso en televisión, cine, publicidad.... Por ejemplo, no necesitaremos una orquesta completa si vamos a grabar una demo o un tema para TV, sino que nos apañaremos con una librería de software. Ahora, que si queremos salir del estudio con el nuevo Sgt. Peppers bajo el brazo...
 
Si decíamos que en la fase de pre-producción tenemos que identificar todas las necesidades, lógicamente es el momento de marcar esos objetivos con claridad. Algo que nos ahorrará muchos disgustos y frustraciones más adelante.
 
Planificar las sesiones de grabación
Finalmente, conviene planificar con todo el detalle posible cómo queremos que transcurran las sesiones de grabación, desde horarios hasta qué se grabará cada día de trabajo. Generar una agenda que seguir al pie de la letra, habrá que cada jornada sea más productiva.