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Sobre el tono: el equilibrio entre volumen - tono y ganancia

Raúl Barrantes
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03.09.2013
En nuestra búsqueda del “tono” que escuchamos en nuestra cabeza, hay una palabra clave que, sin duda, debería estar ahí, en la posición Norte de nuestra brújula sonora: equilibrio. Es, por supuesto, uno de los pilares base del sonido profesional, donde mucho, si no casi todo, tiene que ver con situar cada elemento con el equilibrio (“balance” que dicen en inglés) adecuado respecto al resto de elementos. Eso es, grosso modo, una mezcla.
 
Cuando hablamos de guitarras y guitarristas, normalmente lo hacemos de una o varias guitarras por guitarrista, además de uno o varios amplis y, casi con toda seguridad, un buen puñado de pedales de efecto. Entre todos estos elementos, existe precisamente un equilibrio que, una vez encontrado, nos hace toparnos con ese timbre glorioso que provoca sonrisas, escalofríos y una sensación de estar en posesión de la verdad sonora que nos empuja a tocar más y mejor. Esos puntos dulces (traduciendo burdamente el “sweet spot” inglés) en los que cada elemento de nuestro equipo parece interactuar de forma óptima en una situación determinada son, en el fondo, algún tipo de equilibrio entre sus componentes y la señal eléctrica que le enviamos con cada ataque de púa. Alcanzarlo puede ser la labor de toda una vida.
 
Conviene, de todos modos, descartar algunas ideas pre-concebidas que ayudan muy poco en esta tarea. Una de ellas es, sin duda, la que proclama que más volumen o potencia es igual a mejor tono. Especialmente erróneo es lo de “más potencia”, y la historia del rock nos da sobradas muestras de ello. Piensa en Eric Clapton grabando el mítico Layla en un Champ de 3 vatios, el mismo que, ha dicho él mismo, usó Billy Gibbons para el monstruoso tono de La Grange (aunque el Reverendo tiene por costumbre bromear mucho con estas cosas...). O en Jimmy Page usando amplis Valco de 12W en los dos primeros de discos de Led Zeppelin.
 
Más potencia no significa automáticamente mejor tono, así que tenlo en cuenta la próxima vez que desees con todas tus fuerzas hacerte con un Marshall de 100W. Para empezar, es probable que jamás puedas sacarle partido, teniendo en cuenta el volumen que puede y necesita desplegar para sonar como debe, y los locales en los que tocarás en directo. Cuando llegues a Wembley, ya hablaremos...
 
Lo de más volumen es discutible, porque sí es cierto que, en general, un buen ampli de válvulas necesita funcionar a un nivel determinado para que su sonido, perdonad la metáfora, florezca. De ahí, precisamente, que los Page, Clapton y Gibbons del mundo del rock hayan recurrido a amplis pequeños en ocasiones, ya que es más fácil alcanzar ese punto sin hacer temblar las paredes. Pero esto no quiere decir que por tocar más alto, o por poner todos los potes de volumen de tus pedales de overdrive al 11 sistemáticamente, tu tono vaya a ser mejor. Y, aquí viene la lección importante del día, mucho menos si lo que pone bajo el pote es “drive”, “gain” o “ganancia”.
 
Por supuesto, todo esto del tono, timbre, o como quieras llamarlo es algo terriblemente subjetivo. Y ningún miembro del grupo, ni la mayoría de los que les escuchaban en directo, ponían ninguna objeción a lo que salía de los muros de 4x12 de grupos como Limp Bizkit. Para otros en cambio, lo de poner todo al 11 por sistema está muy bien para Nigel Tufnel y ocasiones especiales, pero en el mundo real las cosas son algo distintas. O deberían.
 
El control de drive o ganancia a veces puede ser tu peor enemigo, si lo que buscas son tonos gordos, contundentes pero con definición en las notas y los acordes, con potencia y sustancia, y una cálida distorsión en los bordes. Es decir, lo que hemos escuchado en tantos clásicos de la guitarra desde Hendrix a Beck, Gibbons o Alex Lifeson. Si persigues este tipo de sonido “más grande que la vida”, añadir drive a la ligera puede hacerte sonar, precisamente, más pequeño. Y es más que probable que esto ya lo hayas experimentado tú solo.
 
La ganancia tiende a ensuciar el sonido de una forma que no siempre es conveniente, añadiendo grano y cierto tipo de armónicos que pueden hacerte perder claridad y pegada más fácilmente de lo que crees. En un ampli, aumentará el nivel de distorsión de las válvulas de preamp, y en un pedal, de ciertos transistores que buscan emular precisamente ese tipo de sonido. Y cuando el saturar cruza esa fina línea que separa los conceptos de enriquecer y degradar, el resultado puede ser un tono fino y sobrecomprimido que no buscábamos en un principio... ¡A no ser que sea precisamente el tipo de sonido que quieres o le conviene a tu música!
 
Si no lo es, y para evitar esto, comienza configurando tu ampli con el control de ganancia al mínimo para obtener un volumen que te resulte cómodo. A partir de aquí, ve subiendo el control de volumen o máster hasta que las notas comiencen a sonar plenas, redondas y gordas. Mientras haces esto, mantén los controles de EQ en la posición más plana posible: si se trata de controles activos, probablemente tengan un punto 0, a partir del cual puedes añadir o restar ganancia en la banda de frecuencia de cada control; si son pasivos, lo único que hacen estos controles es restar, así que situarlos al máximo los eliminaría hasta cierto punto de la ecuación. No obstante, cada sección de EQ en cada ampli tiene sus características, con potes que interactúan entre ellos, por ejemplo, así que infórmate en cada caso de cuál es la posición de los controles más “plana”.
 
Una vez alcances un tono base satisfactorio solo con el control de volumen, ajusta tu EQ al gusto, y haz lo propio con los potes de tu guitarra (¡no tienen por qué estar siempre al 10!). Y si necesitas más saturación, comienza a añadir ganancia con el control de drive hasta llegar a un punto en que tu sonido esté lo suficientemente sucio, pero sin perder esa pegada que hemos logrado hasta ahora.
 
Finalmente, si necesitas aún más “oompf!!”, añade un pedal a la ecuación, y configúralo de la misma forma: sé generoso con el volumen – aunque también cuidadoso, para no aumentar demasiado la diferencia en nivel de decibelios entre el ampli sin pedal y con pedal -, y espartano con el drive. Aumenta primero el volumen hasta el punto adecuado (fíate de tus oídos), y luego añade gain si lo necesitas progresivamente.
 
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