“Las Les Paul pueden ser demasiado pesadas para algunos, pero para mí, cualquier otra cosa parece que no va a durar ni una sola canción. Realmente me gusta el peso, siempre he adorado las Les Paul “completas”. Parece que se traduce en mejor sonido, también. Aunque últimamente tiendo a caminar un poco encorvado...”. 
 
Lo dice nada más y nada menos que Dan Hawkins, de la celebrada banda de hard rock británica The Darkness. Unas declaraciones al respecto del peso inherente a un modelo tan omnipresente como la Les Paul que, para qué engañarnos, es de algún modo uno de sus aspectos más conflictivos entre guitarristas de todas clases... ¡Especialmente entre los que sufren de la espalda y los que no! ¿Tiene una Les Paul que pesar varios pares de kilos para sonar bien?
 
Si fuéramos un poco escrupulosos, y tuviéramos, además, acceso real a un buen puñado de guitarras de hace más de medio siglo, nos daríamos cuenta de que las Les Paul más clásicas pesaban lo suyo, sí, pero no necesariamente el quintal que parece que tenemos que soportar sobre los hombros cuando tocamos Les Pauls completamente sólidas de otras épocas. La cuestión radica en que, en momentos en que la producción permitía ser algo más selectivo (por cuestiones de volúmenes, cifras y exigencias del mercado), la elección de maderas repercutía en guitarras más ligeras sin dejar de ser sólidas de principio a fin.
 
Pronto, no obstante, cuando las cifras que tienen que salir de la fábrica pasan de los cientos al año a las decenas de miles, esto ya no es tan fácil y, además, repercute en el precio. Y entran en juego, para aquellos que necesitan instrumentos más ligeros, técnicas como las cámaras en el cuerpo para aliviar el peso: chambered bodies, en inglés, o, también, weight relief.
 
Mediante estas técnicas, lo que se consigue es precisamente eso, aligerar el instrumento de algunos kilitos, a cambio de perder masa en el instrumento. Pero... ¿no afecta esto al sonido? Éste es, precisamente, el epicentro de la polémica en este asunto, y al que se refiere el bueno de Hawkins un poco más arriba.
 
Nuestra respuesta es que sí, claro, definitivamente afecta al sonido. Pero esto no quiere decir que lo haga de forma negativa. No lo estropea, simplemente, lo altera. Y será el adecuado solo en función de cada guitarrista. Para Hawkins no lo es, sin embargo, el Maestro Luthier de Gibson Jim DeCola explica: “Si tocas unas cuantas Les Paul con weight-relief y unas cuantas sin él, todas tendrán ligeras variaciones de tono, incluso entre las de un mismo tipo. Pero es improbable que escuches diferencias consistentes entre un tipo u otro”.
 
De modo general, el aplicar cámaras en el cuerpo de una guitarra sólida (haciéndola por tanto algo menos sólida), puede repercutir en un aumento de la resonancia, que puede incluso ayudar a mejorar el sustain... en contra de lo que tradicionalmente pueda pensarse. En cuestiones de timbre, las Les Paul más ligeras pueden sonar algo más abiertas, tal vez con algo menos de medios y agudos algo más acampanados. Las más pesadas, o más sólidas, presentarán medios algo más gruesos, y graves más potentes. Aunque, de nuevo, al final todo dependerá en gran medida de las cualidades de la madera concreta con que estén hechas, lo que tiende a convertir el hecho de presentar o no cámaras en el cuerpo en tan solo una cuestión de matiz.
 
En cualquier caso, la técnica concreta de alivio de peso marcará también un poco estas tendencias tonales. Así que, para finalizar, os detallamos aquí tres de los tipos más corrientes en nuestras Les Pauls.
 
Traditional Weight Relief
 
 
La técnica más tradicional a la hora de aligerar un cuerpo sólido consiste en realizar nueve agujeros en el propio cuero antes de colocar la tapa. Se sitúan estratégicamente en la zona de graves , resultando, según explica DeCola “en una guitarra más ligera que una sin weight-relief, pero que mantiene buena parte del peso y se siente sólida”.
 
Chambered
 
 
Es decir, con cámaras. Es una técnica de fabricación única y, en el sentido del tema que estamos tratando, la más radical. Tanto, que convierte a una Les Paul, casi, en una guitarra semi-hueca, pero con el aspecto de una Les Paul de toda la vida. “Es la técnica más dramática”, explica DeCola, “y se traduce en una guitarra que tiene casi una resonancia de acústica”.
 
Modern Weight Relief
 
 
Y ésta es la técnica que se emplean en unos cuantos de nuestros nuevos modelos de Les Paul para este año 2014 en que celebramos los 120 años de Gibson. Consiste en una serie de cámaras acústicas elípticas repartidas por el cuerpo sólido de caoba, y pretende alcanzar un punto medio óptimo entre el máximo alivio de peso posible sin detrimento en las cualidades inherentes a una guitarra sólida: soluciona los posibles problemas de feedback que algunos achacan a guitarras chambered como la de arriba, y mantiene el tono que todos esperamos de una Les Paul.
 
De este modo, logramos una Les Paul que suena como debe, pero que no nos condenará a sufrir de la espalda en años venideros. ¿Qué más se puede pedir?