Si hablamos del término en inglés se suele referir como “one-man-band” a esos artistas capaces de tocar, producir y ser responsables de la creación total de sus obras. Es decir, formaciones a las que el plural les sobra, y ni falta que hace necesitarlo, porque un solo artista se encarga de todas las tareas de composición e interpretación. Por aquí se les llama también, de alguna forma, hombres orquesta aunque, para qué nos vamos a engañar, el término anglosajón es mucho más preciso en esta ocasión.
 
Sea como fuere, en la historia del rock tenemos unos cuantos ejemplos de artistas que, muchas veces tras abandonar las formaciones en que han iniciado sus carreras, arrancan una nueva en solitario. Y en no pocas ocasiones, lo hacen asumiendo ellos todas las tareas de una banda en el estudio, ya sea por capacidad, intimidad o comodidad. Por ego, también, a veces. Pero no estamos aquí para juzgar, sino para traeros nuestros discos preferidos en los que la banda fue una sola persona.
 
 
Dinosaur Jr. - Green Mind (1991)
El cuarto álbum de la banda alternativa americana liderada por J Mascis fue, en el fondo, fruto de las tensiones creativas entre éste y el que fuera bajista de la formación, Lou Barlow, a quien Mascis despidió en 1988. Tras esto, Mascis se encerró a componer sin contar prácticamente con nadie. ¡Ni siquiera con su baterista! Green Mind fue, por tanto, prácticamente un esfuerzo en solitario de Mascis, que compuso todos los temas, y grabó y tocó todos los instrumentos del disco excepto en tres canciones en que sí aparece Murph, el citado baterista. Años más tarde, esta formación original de Dinosaur Jr. volvería a reunirse.
 
Lindsey Buckingham – Law and Order (1981)
El ex guitarrista y compositor de Fleetwood Mac empezó a impulsar sus propios proyectos en solitario antes de que la banda realmente se separara (o, al menos, se separar oficialmente). Law and Order fue el primero, en el que Buckingham, básicamente, hacía todo: componer, cantar, tocar todos los instrumentos. Contó, eso sí, con la ayuda esporádica de alguno de sus compañeros de Fleetwood Mac: Mick Fleetwood y Christine McVie. Pero este disco marcaría la pauta de lo que serían sus cuatro siguientes, con Buckingham a cargo de prácticamente todo.
 
Nine Inch Nails – Pretty Hate Machine (1989)
Otro músico bien acostumbrado a multiplicar sus funciones a la hora de grabar es, sin duda, Trent Reznor. Mientras trabajaba de conserje o asistente en algunos estudios, ya aprovechaba los ratos muertos y espacios libres para grabar sus propias demos sin ayuda de nadie: al parecer no encontraba una banda que interpretara sus temas como él quería. Más tarde, cuando Nine Inch Nails tomó forma como proyecto musical, Reznor siguió la misma política: grabarlo todo él. El resultado fue Pretty Hate Machine, el primer disco de la banda.
 
Todd Rundgren – Something/Anything? (1972)
Con una reputación consolidada como músico, productor e ingeniero de sonido, Todd Rundgren decidió iniciar una carrera en solitario que le ha llevado a grabar más de 20 álbumes. Uno de los más significativos fue, sin duda, su tercer disco, Something/Anything? No solo incluye unos cuantos clásicos del pop-rock, sino que supuso la primera vez en que Rundgren se atrevió a hacerlo todo él solo... ¡durante tres cuartas partes del disco! Un terremoto en Los Angeles le obligó a reubicar la grabación en Nueva York, donde concluyó los últimos temas grabando en vivo con otros músicos y sin overdubs.
 
Roy Wood – Boulders (1973)
Co-líder y co-fundador de bandas como The Move o la Electric Light Orchestra, Roy Wood había ya demostrado una maestría pop sin ambages, que se confirmó cuando se enfrentó a sus discos en solitario. En ellos, no solo firmó unos cuantos hits, sino que, en los dos primeros, Boulders y Mustard, asumió las tareas de “one-man-band”, haciéndose cargo de todos los instrumentos. Que no eran pocos: guitarra, bajo, batería, armónica, banjo, saxofón, sitar, trompeta... ¡Ahí es nada!
 
Foo Fighters – Foo Fighters (1995)
Puede que no sea el mayor instrumentista de las últimas décadas. Tampoco es que él pretenda serlo. Pero Dave Grohl ha crecido desde una posición discreta como batería de Nirvana, hasta convertirse en una de las grandes estrellas del rock. Y eso que, al principio, nadie daba un duro por él: cuando apareció Foo Fighters, el primer disco de la banda que lidera Grohl y que hoy en día es uno de los referentes revienta-estadios del rock contemporáneo, el pobre Dave recibió tantas alabanzas como críticas y, aún, reproches. A estas alturas es mejor olvidar lo segundo y quedarnos con que, casi 20 años después, sigue siendo un discazo. Que Dave Grohl grabó él solo completamente en una sola semana.
Steve Winwood – Arc of a Diver (1981)
Después de pasar por formaciones como Spencer Davis Group, Traffic o Blind Faith, Steve Winwood, al parecer, se planteó seriamente abandonar el negocio musical. Afortunadamente, decidió montar un estudio en su casa, una granja cerca de Londres, y grabar lo que, además de su primer disco en solitario, está considerado por muchos una obra maestra. Winwood lo compuso, grabó y cantó todo él solo. Un experimento que, cosas de la vida, no le salió también en el siguiente disco.
 
John Fogerty – Centerfield (1985)
Después de separarse de la Creedence Clearwater Revival, a John Fogerty no parecieron quedarle muchas ganas de compartir estudio con otros músicos. Su primer disco en solitario, aquél protagonizado por versiones de música country, The Blue Ridge Rangers, lo grabó entero él solito. Su segundo álbum, John Fogerty, también, y, finalmente, su trabajo en solitario (¡literalmente!) eclosionó en lo que fue el exitazo Centerfield, que llegó a número uno. Eso sí, más tarde, Fogerty se reconcilió con el trabajo colaborativo.
 
Prince – Dirty Mind (1980)
Si hablamos de one-man-bands, u hombres-orquesta, según prefiera uno la terminología en uno u otro idioma, es indudable que Prince tenía que aparecer tarde o temprano. Excepto los muy fans, todos estamos más o menos de acuerdo en que esto de ir presumiendo de cuántos instrumentos toca uno (cifra que crece de un disco a otro) resulta un poco cansino. Pero es innegable que Prince es uno de los grandes talentos de la música contemporánea, y ante eso nos rendimos. Y el de Minneapolis tiene mucha experiencia en lo de grabar él solo todo lo que haga falta para sacar un disco adelante: lo hizo en su primer álbum, For You, lo hizo en Prince (el segundo), y sin duda lo hizo en el que supuso su trabajo revelación definitivo, Dirty Mind. A partir de aquí, por lo general ha seguido manteniendo un control férreo y multiplicando sus funciones, pero abriendo la puerta a más colaboradores.
 
Paul McCartney – McCartney (1970)
Tras el final de los Beatles, Paul McCartney se tomó las cosas con calma. Encerrado principalmente en su estudio casero, el auténtico multi-instrumentista de los Fab Four fue componiendo y grabando los temas de lo que, más tarde, sería su primer disco en solitario: McCartney. La única contribución externa fue la de su esposa, Linda, que aportó algunos coros en algunos temas. Paul, del que ya se sabía durante su etapa Beatle que podía enfrentarse a casi cualquier instrumento en el estudio, repitió experimento en solitario en 1980, con McCartney II, tras la separación de los Wings. Sin duda, dos clásicos a día de hoy.