Es de conocimiento popular que el gran ídolo argentino Carlos Gardel cantó en una de sus más famosas canciones que "20 años no es nada". Y dependiendo de las circunstancias puede ser poco o mucho tiempo...

La verdad es que en cuanto al rock se refiere ha sido bastante lo que ha ocurrido y cambiado en las últimas dos décadas. En cierta forma, si alguien que estuviese siguiendo de cerca la música y su industria en aquel entonces despertase de un letargo iniciado en 1992, le resultaría intrigante y hasta cierto punto aterrador el estado actual de ambas.



Pues solo un par de años antes el rock se vio dominado por el pop metal de bandas como Poison, quienes habían adoptado la imagen de los glam de la primera parte de los años setenta y el rock pesado pero melódico de Van Halen y crearon un híbrido en el cual se redujo la música a un mínimo común denominador, que ultimadamente fue sumamente exitoso y engendró una legión de bandas similares.

Pero a pesar de esa gran popularidad, de repente, como si fuese de la noche a la mañana, estas bandas cayeron de manera estrepitosa y un nuevo movimiento musical, con sede principal en Seattle, tomó su lugar en el gusto del público rockero.

¿Qué pasó? Pues, simplemente, la gente se cansó de la extravagancia de los muchachos del pop metal y empezaron a ver a estas bandas como plásticas y falsas. Optaron por algo nuevo, fresco, diferente. Y al igual que Guns N' Roses cinco años atrás, un trío llamado Nirvana estaba en el lugar y momento correcto.

La excepción fue que Nirvana contó con un pequeño ejército de aliados en la forma de bandas solidarias, mientras que Guns N’ Roses libró su batalla en solitario. Pero el ascenso de Nirvana y otras bandas de la llamada Nación Alternativa (Pearl Jam, Smashing Pumpkins, Soundgarden, etc.) por lo general no benefició a bandas como The Church, The Del Fuegos y XTC, entre otras, que de manera tenaz habían forjado el camino para que agrupaciones que no obedecían a las reglas tradicionales de como una banda debería venderse.

Y este no fue un caso como el de pioneros que no logran disfrutar de los frutos de sus labores pues no es hasta años después cuando estos son adoptados por las masas. No, estos grupos aun estaban activos y relevantes pero, sin embargo, la carroza alternativa los dejó atrás.

Cuando para mediados de los noventa, ya Nirvana había desaparecido, Soundgarden estaba en sus últimas, Pearl Jam logró hacerse menos visible y Smashing Pumpkins se encontraba en estado caótico interno, el rock independiente se tornó por un tiempo más aislado y menos comercial.
Esto fue cambiando a partir del inicio del siglo 21 cuando bandas independientes lograron ubicarse entre las masas con un sonido menos elaborado y construido que lo que ofrecían los medios tradicionales, pero a la vez de más fácil consumo que sus antecesores de los años ochenta.

Entre ellos podemos mencionar a Death Cab for Cutie, Arcade Fire, The Shins, Spoon y The Decemberists.

Con los avances de la tecnología, específicamente como se consume y distribuye la música grabada, así como el poder de alcance del internet, una cantidad de bandas han alcanzado un estrellato efímero, en que desaparecen con la misma velocidad en que se dieron a conocer.

Hay fans quienes se quejan de que no hay un filtro que separe las bandas sazonadas de simples aficionados con poco o ningún talento musical; mientras que otros seguidores de la música simplemente se adaptan a esta época transicional sin tomar mucho en cuenta a las bandas en si sino a sus canciones. Pero en los últimos años se ha sentido un resurgimiento de bandas talentosas como Japandriods y la recientemente desaparecida Girls que han retomado la tradición del sonido lo-fi de manera sincera, la cual caracterizó a una buena parte del rock independiente de décadas anteriores. Veremos, pues.